En la casa de la familia Guzmán Solórzano nunca faltó amor, dedicación y cuidado para con sus hijos: Julio, Ricardo y Denny. Aquello era como el ´pan nuestro de cada día´.
Y así fueron creciendo mencionados chicos bajo la mirada atenta y constante de don Julio y doña Norma. Claro está, exigiendo respeto y dedicación a los estudios.
El ir y venir cotidiano los apartó de la realidad y nunca se imaginaron que Julio César se convertiría en futbolista. Ellos y en sus sueños lo veían como ingeniero, doctor, abogado pero menos como un hombre que vaya atrás de un balón.
En todo caso las circunstancias fueron otras y no les quedó más remedio que apoyarlo en lo que el destino le había separado.
Antes y a escondidas Julio ya estaba dominando la número cinco. Peloteando donde caiga la noche. Con dos piedras haciendo de arco y con una bola que mientras más le pegaba se le iba saliendo el relleno. Pero eso no importaba. La idea era practicar el deporte que más le gustaba.
El ex defensa de Barcelona paraba en Argentina y Quito pese a que vivía en la Alborada. “Allá acudía para jugar con los ´panas´. Jugábamos de verdad y con gente que sabía de fútbol como los Merizaldi y los Raymondi”, señala orgulloso.
Peor lo raro de todo esto es que Julio Guzmán nunca se imaginó que se haría profesional y peor aún jugar en el equipo más importante del Ecuador, Barcelona.
“Mi ingreso al fútbol fue por casualidad. Jugaba en una Liga de barrio y trabajaba en la Empresa Eléctrica. En cierta ocasión participe en un campeonato juvenil, me vieron jugar y las propuestas llegaron. Emelec y Barcelona querían mis servicios y opté por el segundo”, cuenta Julio su ingreso al mundanal ruido del balón.
A partir de ahí las cosas cambiaron según el propio jugador. “Cuando llegué estaba aún en el equipo Lupo Quiñónez, Juan Madruñero, Galo Vázquez, Luis Ordóñez, Tulio Quintero, Lorenzo klinger, Flavio Perlaza, Fausto Klinger, entre otros, que por suerte me recibieron bien y me ayudaron a estabilizarme en el grupo y obviamente a lograr ganarme un puesto”, señala.
Guzmán poco a poco se fue ganando su espacio. No se desesperaba ya que había jugadores de primera en el puesto que aplicaba como volante. “Eran unos moustros y casi no había cabida pero hubo una oportunidad pero no en mi puesto sino como marcador y como así me estaba tratando la vida y de “casualidad” me gané un sitio en el equipo titular por que al técnico de turno le gustaba como me proyectaba como atacante”, cuenta.
Hablando de los técnicos dice que le guarda consideración a estrategas como Miguel Brindisi, Omar ´La Pepona´Reynaldi, Edú (hermano de Zico), Oscar ´Cacho´Malbernart, entre otros, que le enseñaron varios secretos de la redonda.
Su pana, yunta y amigo del alma fue Jonny Proaño. “La afinidad llegó por lo algre que siempre se mostró y me abrió una amistad sincera”, añade el ex futbolista.
Guzmán se retiró a los 31 años. Pero no por lesión sino que no le quisieron dar su pase en blanco pero pese a la edad militó en varios clubes logrando brindar su experiencia.
En Barcelona jugó hasta 1993. Su salida se debió a un problema que tuvo con Jorge Habergger. Luegopasó a Green Cross 1994 -1995. Regresó al ídolo en 1996 por pedido expreso de Salvador Capitano pero decidió retirarse en vista de que no iba a tener cabida ya que en su puesto estaban Ulises de la Cruz, Wagner Rivera y estaba pidiendo espacio Luis ´Chino´ Gómez. En 1997 defendió los colores del Deportivo Cuenca y colgó los botines en 1998 cuando vistió la blusa de Panamá.
Julio estudio la primaria en la escuela Mariscal Sucre y el secundario Vicente Rocafuerte. Llegó hasta tercer año de universidad en la facultad de Administración. Se enorgullece de que ganó muchos amigos en el fútbol y una admiración de propios y extraños.
A sus 42 años dice no estar arrepentido de haberse dedicado al fútbol por el contrario se siente agradecido. “No me dejó todo el dinero del mundo pero si logré tener mi casa, departamento comerciales y actualmente vivo de las rentas. También conté con un gimnasio pero lo vendí. En todo caso no me quejo”.
De los partidos se acuerda de todos. Cada uno con su historia. Le gusta hablar de los Clásicos del Artillero. Especialmente el jugado en 1990 donde su equipo venció a Emelec 1-0 en semifinales de Copa Libertadores. “Todos están guardados en mi retina pero el que le cuento me dejó satisfecho por el esfuerzo y ganas que metimos”.
Pero como no todo es alegría en la casa del pobre también tuvo sus días tristes como aquella final de la Libertadores de América cuando perdieron esa oportunidad de coronarse como los monarcas de América. “El 3 de Octubre de 1990, en el estadio Defensores del Chaco, Olimpia nos venció a Barcelona por 2 a 0. Debía jugarse la finalísima en el Monumental. Era el 10 de Octubre y empatamos con Olimpia a un tanto, con la nulación perversa de un gol a Manuel Uquillas y el penoso error de un penal por el Beto Acosta. Fue un momento amargo de mi vida”.
Julio también recuerda la partida de este mundo de Jimmy Izquierdo y Carlos Muñoz. “Lamentablemente se adelantaron pero dejaron una huella enorme de amistad, consideración y aprecio”.
Guzmán quisera retroceder el tiempo para nuevamente vestirse de corto y seguir atrás de un balón como en sus años de adolescencia pero sabe que no lo puede hacer y es por eso que se muerde los labios, aprieta su puño y en voz baja recuerda que fueron “bellos tiempos”.
Datos Personales
Nombres: Julio César
Apellidos: Guzmán Solórzano
Fecha de Nacimiento: 10 de julio 1967
Lugar: Guyaquileño
Hijos: tres hijos (Guliana, Julen y Julisa)
Padres: Julo Guzmán y Norma Solórzano de Guzmán
Peso: 170 kilos
Estatura: 174
Lesión grave: Rotura de ligamento (8 meses de para) 1988.
Campeón: 1987, 1989, 1991
Dos vicecampeonatos nacionales: 1990 - 1992
1990
Vicecampeón de América: 1990
miércoles, 8 de julio de 2009
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1 comentario:
Muy lindo quisiera poder verlo otra vez
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