Eduardo Fabián Smith Chávez perteneció a la ‘leva’ de los Jacinto Espinoza, Álex Cevallos, Luis Capurro, Dannes Coronel, Máximo Tenorio, Iván Hurtado, Augusto Poroso, Ivo Ron, Enrique Verduga, Kléber Fajardo, Vidal Pachito, Marcelo Morales, Ángel Fernández, Eduardo Hurtado y otros que hicieron de Emelec un elenco de respeto.
Para Smith, la década del 90 fue la más interesante de su trajinar deportivo. En esa época logró afianzarse como jugador, maduró su fútbol y consiguió títulos que lo hicieron grande, pasando a la historia del ‘Ballet Azul’.
Eduardo es emelecista confeso, pese a que defendió la amarilla con el profesionalismo que le dio la vida. “Desde pequeño fui hincha de Emelec y gracias a Dios logré defender al equipo de mis amores”, afirma cuando se le pregunta su pasión por un equipo.
Jugaba de volante de corte. De esos elementos que manejaban el medio sector. Un motorcito, en otras palabras. Los argentinos lo denominan ‘alatornante’. Con ese juego se ganó el respeto de su hinchada.
Según Smith, los jugadores Wilson de Souza, Eduardo ‘Tanque’ Hurtado, Ánthony de Ávila y Alfaro Moreno fueron los jugadores que más “guerra y dolor de cabeza” le dieron para marcarlos.
“El brasileño era veloz y explosivo, Eduardo era potente y el colombiano y el argentino eran tan veloces que uno tenía que redoblar esfuerzo para poderlos contener”, indica.
El ex mediocampista fue amante de los clásicos del Astillero. Dice que esos partidos nunca se olvidan y que jugar uno de esos cotejos era como tocar el cielo con las manos. “Creo que para cualquier jugador estar entre los once escogidos era como tener la obligación de no salir derrotado. Todos disfrutábamos de principio a fin pero ahí lo básico era ganar a cómo dé lugar”, señala.
Cuenta la historia que a pesar de que finalizó su actividad defendiendo la camiseta azul, el primer Clásico lo disputó en filas toreras del Ídolo cuando tenía 20 años (1988) y recién empezaba su carrera.
“Son cotejos diferentes. Tienen un sabor especial antes, durante y después. Y a medida que llegaba la hora del juego la presión, las ganas y las revoluciones subían”, recuerda.
Asegura que sus mejores amigos, en el fútbol, son Vidal Pachito y Enrique Verduga. Con ellos tiene una escuela de fútbol llamada Los Bicampeones y que poseen una media aproximada de mil alumnos por temporada.
Sin embargo, recalca que pese a la amistad que tiene con Pachito y Verduga eso no lo ha limitado a tener más de un amigo. “El fútbol es como un imán, pues te haces ‘pana’ hasta de los hinchas. Es por eso que si volviera a nacer, sería futbolista sin pensarlo”.
De sus inicios dice que guarda una grata relación y admiración hacia Carlos Luis Morales, Hólger Quiñónez, Mauricio Argüello, ex compañeros en filas toreras, quienes le brindaron su ayuda en su momento en los equipos donde militó.
Pese a que la relación con los canarios fue corta, tuvo partidos para inolvidables. “Jugar en Barcelona es cosa seria. Por lo que disputas, por lo que se vive y se siente cuando te pones la amarilla. Y más que todo, por esa gran cantidad de jugadores que posee, y que quieren ser titular”.
Pero si de recordar se trata, Eduardo Smith asegura que el partido que más recuerda de toda su carrera deportiva fue el que disputó ante Barcelona, su ex equipo, en el Monumental, en 1993. En aquel cotejo, Vidal Pachito marcó el único gol cuando faltaban 3 minutos. Ese resultado le permitió ese año a Emelec conseguir la corona.
Actualmente, Eduardo está retirado del fútbol. De la sublime convocatoria a un rectángulo de juego. Del olor a linimento. O de los aplausos de la hinchada en la tribuna que coreaba su nombre cuando era anunciado por los parlantes del ‘Coloso de las Américas’.
Pese a su edad (42 años, 23 de febrero 1966) dice sentirse un ‘viejo’ del fútbol. Es por eso que se dedica a enseñar lo que otros le enseñaron y que aquello es lo único que puede retribuir después de tantos años que le dedicó en cuerpo y alma a la número cinco.
1.- Eduardo Smith actualmente es profesor de la Escuela de Fútbol Los Bicampeones, junto con Vidal Pachito y Enrique Verduga.
2.- El ex volante vivió su mejor temporada futbolística defendiendo la camiseta de Emelec. En la gráfica junto a Edú. Atrás Walter Pico.
3.- Smith fue un elemento de corte. Con presión a los rivales y con fácil llegada al arco adversario. FOTOS: MIGUEL CASTRO Y ARCHIVO
•Eduardo Smith fue bicampeón del balompié ecuatoriano con la divisa de Emelec en 1993 y 1994. Fue titular indiscutible.
•Jugó en Barcelona (1988 – 1990 -2000- 2001), Audaz Octubrino (1991- 1999), Emelec (1992 hasta 1998) y Santa Rita (2002-2003).
•Con la camiseta de Barcelona debutó cuando tenía 20 años. Dos temporadas defendió a los amarillos.
•Fue seleccionado nacional en la Copa América Bolivia 1997. Jugó 3 partidos como titular.
miércoles, 28 de enero de 2009
El ´Pavo´que dejó el fútbol
La tarde del pasado jueves fue especial para Raúl Noriega. El famoso ´Pavo´ Noriega. No era una reunión cualquiera. Se trataba del anuncio oficial de su retiro de la actividad futbolística que por más de 22 años se encargó de darle gratas satisfacciones.
Es que su esposa Zaida se había encargado de reunir a su familia, hermanos, amigos de profesión, a la dirigencia canaria, a la prensa deportiva y una serie de invitados que quisieron certificar aquel momento.
De un momento a otro salió Raúl de los camerinos de la Canchita que sirvió como testigo mudo de una jornada especial. Y como si se tratará de otro partido más saltó con su mascota de la mano.
Se trataba de su última hija. La llevaba agarrada de su mano izquierda. Tal y cual como si se tratasen de un partido más. En el centro de la cancha estaba Jefferson Pérez, el doble medallista olímpico.
Un fuerte abrazo cerró un hasta luego del terreno juego y un “deber cumplido”. Las palabras de parabienes no se hicieron esperar. Todos quisieron hablar. Raúl escuchaba con la mirada al frente. Se agarraba el cabello y sonreía demostrando cierto nerviosismo.
Luego le llegó el turno a él. No sabía por donde empezar. Sus labios le temblaban y solo atinó agradecer a todos. Agradecer por ese cariño que le han demostrado dentro y fuera de la cancha.
En ocasiones se quebraba. Sus palabras ya no eran las mismas. Sus ojos se humedecieron pero como todo defensor valiente sacó fuerza de flaqueza y enmudeció por unos segundos. Su garganta se hizo un nudo y soltó una frase que emocionó a todos. “Me voy por la puerta grande…por donde entre. Gracias por compartir este momento que se quedará grabado para toda la vida en mi corazón”.
Los aplausos no se hicieron esperar. Los abrazos por consiguiente. Luego vinieron las fotos para el recuerdo, la hora loca, una ´pichanga´con sus panas y la prensa.
Antes, habíamos hecho un apartado. Conversamos de su vida deportiva. Sacó a relucir sus mejores momentos. Sus inicios. Sus triunfos, sus derrotas y sus gratos momentos.
“Me inicié en un elenco que amé toda la vida. Un elenco que se metió en mi cuerpo, en mi alma y en mi corazón. Y todo aquello se lo debo a mis padres que me inculcaron lo bueno y malo que puedes encontrar en la vida y no se equivocaron”, señala con melancolía.
Noriega fue defensa de los toreros por largos años. Se ganó su espacio como producto de su entereza y destreza para encarar a a número cinco.
De pequeño demostró sus cualidades a tal punto que ya defendía a la tricolor siendo juvenil ya participaba en un mundialista sub 17. Pero aquello no quedó al margen porque su actuación dio como resultado que pase al primer plantel.
Y a partir de ahí nunca aflojó. Tanto fue su calidad que Boca Juniors de Argentina lo llevó a sus filas y vaya que no se equivocó. “Fue un paso muy importante en mi vida. Me enseñó a luchar por lo que siempre he hecho y no defraudé”.
Luego retornó con la frente en alto. Recuperó su puesto y se cansó de ganar título en la época de las ´vacas gordas´del ídolo. “Barcelona siempre tiene ese tinte especial que muchos no entiende porque no están adentro pero que no quepa la menor duda que los que se enfundan la amarilla la entrega siempre será la misma”, dice con la serenidad que le ha dado la vida (39 años).
Luego llegó la selección con partidos de Copa América y Eliminatoria y como era de esperarse no desentonó.
Tuvo un paso por el Cúcuta Deportivo de Colombia, Deportivo Cuenca donde salió campeón (2004) y Universidad Católica de Quito donde prácticamente dejó su trajinar por el fútbol.
En la temporada cuenca Diario EL TELÉGRAFO lo nominó como el mejor futbolista del año y el resto de medios se hicieron eco de aquel acierto. “Para mi fue una sorpresa que diario El Telégrafo me tomara en cuenta en esa distinción. La tome con agrado y me sirvió para decirme a mi mismo que podía dar más y así lo hice”
“Quería seguir jugando pero es preferible ´retirarse del fútbol antes de que el fútbol te retire´. Es por eso que lo pensé y hoy estoy agradeciendo a todos ustedes por su constancia y paciencia para conmigo”, sentencia Raúl Noriega.
Pero ´El Pavo´como se lo conoce no se va del todo de Barcelona sino que pasará ser parte de las categoría formativas del ídolo. “El presidente (Eduardo Maruri), dio la propuesta de dirigir una de las categorías formativas del Barcelona, por eso dejamos a un lado el fútbol para estar vinculado a lo que es enseñar ahora y proyectarnos a una carrera de entrenador. Me siento bien parado, estoy haciendo a un lado el fútbol, he tenido propuestas, prefiero dejarlas ahí, ver la otra etapa de mi vida que es dirigir. Gracias a Dios se me está dando la oportunidad de despedirme y dirigir", continuó.Durante la "Noche Amarilla" de este sábado, se cumplirá un homenaje especial a Noriega, en lo que es el último acto de despedida que tendrá uno de los símbolos del Idolo del Astillero
Nombre: Raúl Alfredo
Apellidos: Noriega
Fecha de Nacimiento: Enero 1 de 1970
Lugar: Guayaquil, Ecuador
Estatura: 1.81
Posición: Defensa central
Club de formación: Barcelona SC
Equipos donde militó:
Barcelona Sporting Club
Boca Juniors (Argentina)
Barcelona Sporting Club
Cúcuta Deportivo (Colombia)
Barcelona Sporting Club
Universidad Católica
Seleccionado Nacional: 1988-1997
Es que su esposa Zaida se había encargado de reunir a su familia, hermanos, amigos de profesión, a la dirigencia canaria, a la prensa deportiva y una serie de invitados que quisieron certificar aquel momento.
De un momento a otro salió Raúl de los camerinos de la Canchita que sirvió como testigo mudo de una jornada especial. Y como si se tratará de otro partido más saltó con su mascota de la mano.
Se trataba de su última hija. La llevaba agarrada de su mano izquierda. Tal y cual como si se tratasen de un partido más. En el centro de la cancha estaba Jefferson Pérez, el doble medallista olímpico.
Un fuerte abrazo cerró un hasta luego del terreno juego y un “deber cumplido”. Las palabras de parabienes no se hicieron esperar. Todos quisieron hablar. Raúl escuchaba con la mirada al frente. Se agarraba el cabello y sonreía demostrando cierto nerviosismo.
Luego le llegó el turno a él. No sabía por donde empezar. Sus labios le temblaban y solo atinó agradecer a todos. Agradecer por ese cariño que le han demostrado dentro y fuera de la cancha.
En ocasiones se quebraba. Sus palabras ya no eran las mismas. Sus ojos se humedecieron pero como todo defensor valiente sacó fuerza de flaqueza y enmudeció por unos segundos. Su garganta se hizo un nudo y soltó una frase que emocionó a todos. “Me voy por la puerta grande…por donde entre. Gracias por compartir este momento que se quedará grabado para toda la vida en mi corazón”.
Los aplausos no se hicieron esperar. Los abrazos por consiguiente. Luego vinieron las fotos para el recuerdo, la hora loca, una ´pichanga´con sus panas y la prensa.
Antes, habíamos hecho un apartado. Conversamos de su vida deportiva. Sacó a relucir sus mejores momentos. Sus inicios. Sus triunfos, sus derrotas y sus gratos momentos.
“Me inicié en un elenco que amé toda la vida. Un elenco que se metió en mi cuerpo, en mi alma y en mi corazón. Y todo aquello se lo debo a mis padres que me inculcaron lo bueno y malo que puedes encontrar en la vida y no se equivocaron”, señala con melancolía.
Noriega fue defensa de los toreros por largos años. Se ganó su espacio como producto de su entereza y destreza para encarar a a número cinco.
De pequeño demostró sus cualidades a tal punto que ya defendía a la tricolor siendo juvenil ya participaba en un mundialista sub 17. Pero aquello no quedó al margen porque su actuación dio como resultado que pase al primer plantel.
Y a partir de ahí nunca aflojó. Tanto fue su calidad que Boca Juniors de Argentina lo llevó a sus filas y vaya que no se equivocó. “Fue un paso muy importante en mi vida. Me enseñó a luchar por lo que siempre he hecho y no defraudé”.
Luego retornó con la frente en alto. Recuperó su puesto y se cansó de ganar título en la época de las ´vacas gordas´del ídolo. “Barcelona siempre tiene ese tinte especial que muchos no entiende porque no están adentro pero que no quepa la menor duda que los que se enfundan la amarilla la entrega siempre será la misma”, dice con la serenidad que le ha dado la vida (39 años).
Luego llegó la selección con partidos de Copa América y Eliminatoria y como era de esperarse no desentonó.
Tuvo un paso por el Cúcuta Deportivo de Colombia, Deportivo Cuenca donde salió campeón (2004) y Universidad Católica de Quito donde prácticamente dejó su trajinar por el fútbol.
En la temporada cuenca Diario EL TELÉGRAFO lo nominó como el mejor futbolista del año y el resto de medios se hicieron eco de aquel acierto. “Para mi fue una sorpresa que diario El Telégrafo me tomara en cuenta en esa distinción. La tome con agrado y me sirvió para decirme a mi mismo que podía dar más y así lo hice”
“Quería seguir jugando pero es preferible ´retirarse del fútbol antes de que el fútbol te retire´. Es por eso que lo pensé y hoy estoy agradeciendo a todos ustedes por su constancia y paciencia para conmigo”, sentencia Raúl Noriega.
Pero ´El Pavo´como se lo conoce no se va del todo de Barcelona sino que pasará ser parte de las categoría formativas del ídolo. “El presidente (Eduardo Maruri), dio la propuesta de dirigir una de las categorías formativas del Barcelona, por eso dejamos a un lado el fútbol para estar vinculado a lo que es enseñar ahora y proyectarnos a una carrera de entrenador. Me siento bien parado, estoy haciendo a un lado el fútbol, he tenido propuestas, prefiero dejarlas ahí, ver la otra etapa de mi vida que es dirigir. Gracias a Dios se me está dando la oportunidad de despedirme y dirigir", continuó.Durante la "Noche Amarilla" de este sábado, se cumplirá un homenaje especial a Noriega, en lo que es el último acto de despedida que tendrá uno de los símbolos del Idolo del Astillero
Nombre: Raúl Alfredo
Apellidos: Noriega
Fecha de Nacimiento: Enero 1 de 1970
Lugar: Guayaquil, Ecuador
Estatura: 1.81
Posición: Defensa central
Club de formación: Barcelona SC
Equipos donde militó:
Barcelona Sporting Club
Boca Juniors (Argentina)
Barcelona Sporting Club
Cúcuta Deportivo (Colombia)
Barcelona Sporting Club
Universidad Católica
Seleccionado Nacional: 1988-1997
lunes, 26 de enero de 2009
NO TODO LO QUE BRILLA ES EUROPA -ULTIMA PARTE-
Amor de lejos …
El amor siempre rompe barreras. Diría fronteras, y en esta ciudad no es la excepción. Raro. No es muy raro es observar a una ecuatoriana con un italiano o viceversa. Por lo regular, las condiciones siempre serán las mismas. En Europa, el compatriota siempre trata de buscar su medio. Su sangre. Y se da. A la larga se da.
Son pocos los que asimilan el amor de lejos. En mi paso por Madrid (haciendo un paréntesis) seguí de cerca una historia muy nuestra. Una chica llegó hace tres años a Madrid. Trabajó como doméstica y luchó sin descanso por conseguir su sueño, llevar a su esposo a su lado. Ese juramento a la larga se cumplió. Pero en el mismo piso -departamento como le llaman en España- otro ecuatoriano había prometido lo mismo a su esposa.
Pero lo que no esperaban estos compatriotas es que ambos se iban a enamorar, manteniendo un tórrido romance en la Madre Patria.
Pese a la comunión que hicieron, nunca olvidaron su promesa y ambos mandaron a ver a su esposo y esposa. Se pensaba que este idilio se terminaría por la llegada de sus medias naranjas, pero no fue así. Las sábanas todavía guardaban la tibieza de sus cuerpos, los cuales se volvían a calentar cuando el momento y oportunidad se presentaban. No sé cómo quedaría esa pasión escondida, pero es típica historia ecuatoriana. Otras chicas y chicos se conforman con compartir sus vidas con parejas de otras nacionalidades. Pero el bingo lo obtienen los italianos. Ellos sí hacen lo que le viene en gana con las ecuatorianas. Lamentablemente…
Cuando el ser humano se transforma
Da pena ver como las personas se transforman y pierden ese honor de ser ecuatoriano. Piensan, hablan, comen como italianos. Hace tres meses una chica ecuatoriana -Josefina- llegó a Pisa, una ciudad italiana. Su adaptación fue extraordinaria e increíble.
A los dos meses ya hablaba a la perfección el italiano y se vestía como tal. Aquella postura le ayudó para que consiguiera un buen trabajo estable. Se encuentra bien y ganando lo que se tiene que ganar.
Pero lo que más me sorprendió de esta chica fue saber que se le han olvidado sus raíces.
Ya no se acuerda del Himno Nacional. Tiene problemas para pronunciar el castellano y, por último, odia el arroz con menestra. Sólo piensa en los ravioles y en atrapar a un “buen italiano”. No sabe decir nada hola y te dice “ciao”, que en italiano es lo mismo.
Es increíble su transformación y en vez de causarme admiración, me dio lástima.
Y qué decir de otras chicas que critican a su país de origen y se ponen con odiosas comparaciones. “Ecuador es esto, este otro y aquello”, buscando la forma y la aceptación del caso para tener fuerza y decir que tienen la razón.
Pobre mentalidad que no sabes si tenerles pena, reír o llorar.
El sueño Europeo
Su tierra prometida acabó donde comenzó el mar. Marcelo, un ecuatoriano de 36 años, se había propuesto llegar a Europa y forjarse un destino halagador.
Corría 1993 cuando en su largo viaje recaló en España. Antes logró llegar a Italia-Milán- con algunos amigos, pero allí, en su primer intento para sumar prosperidad, se encontró con los brotes de racismo y segregación.
Entonces, trató de buscar nuevos horizontes y reemprendió su particular conquista. “No creía lo que me estaba pasando y es por eso que sólo conseguí llegar hasta Cádiz y así fue como descubrí que España era mi país”, recuerda este emigrante que, siete años después de dejar atrás a su familia y amigos, está decidido a renunciar a su nacionalidad para cumplir su deseo: “Quiero ser español”.
Por suerte, él solo regularizó su situación. “No me importa esperar, me encanta este país, estoy muy a gusto, integrado, he aprendido sus costumbres, me gustan los españoles y soy un español más”, comenta.
Sabe que si se casa con una española el tiempo para obtener esa nacionalidad se reduciría a un año.”Sí pero no me voy a casar, por eso, si me caso será por amor”, asegura. Marcelo trabaja ahora en Madrid como conserje, vive con otros 25 compatriotas en un chalé, que es como una residencia, y se siente muy afortunado.
“Lo pasé muy mal al principio; no había trabajo, nadie quería hacer contratos y he sufrido mucho hasta conseguir tener papeles; se pasa mucho miedo y cada vez que lo renuevas se pierde otro año en trámites”, refiere.
Le cuesta hablar de su primera etapa como emigrante.”No quiero hablar de eso, fue muy duro, he llegado a dormir con 20 persona en una misma habitación; los primeros trabajos fueron en un sector de la construcción, por muy poco dinero y en malas condiciones”, responde sin disimular el dolor que guarda en su corazón. “Si al final me caso, quiero tener un hijo que sea bueno y que sienta como yo los olores del Real Madrid”, expresa.
Un camino complicado y difícil de parar
La cura para el envejecimiento de la población española será importada. Las prematuras arrugas de la piel de todos sufrirán un pequeño “lifting” sin pasar por el paritorio, y en un futuro, no tan lejano, por las venas de los españolitos correrá, afortunadamente, sangre ecuatoriana.
Todo, por obra y gracia del proceso masivo de regularización de emigrantes. La crema milagrosa está demográficamente probada. Simple lógica aplastante, que sólo la burocracia administrativa puede rebatir.
El papeleo, que trae de cabeza a los extranjeros, y especialmente a los ecuatorianos, que han elegido España para intentar mejorar su vida y la de los suyos, es la llave del éxito. Hasta julio se espera que más de 20.000 obtengan la ansiada tarjeta de residencia y trabajo. Pero, ¿después qué?
Las estadísticas lo demuestran. En el último año casi se ha triplicado el número de peticiones y concesiones de nacionalidad española, con relación hace cinco años. Y sigue creciendo.
Hace poco de 17.791 emigrantes vieron cumplido su sueño del DNI. En los tres primeros mese de este año, 3.832 han obtenido el beneplácito del Ministerio de Justicia, al mismo tiempo que 4.336 han dado el primer paso lograr la nacionalidad.
“Lo habitual es que cuando llevan unos años trabajando en España tomen la decisión de solicitar la nacionalidad española. Las razones son varias, pero en la mayoría de los casos se debe a que están hartos de los trámites que deben realizar para renovar sus permisos de residencia y trabajo, ya que el carné de identidad les facilita mucho conseguir un contrato”, explica Jorge Coronel, un ecuatoriano que muy pronto será español.
A pesar de que el número de ecuatorianos es sumamente superior al que ha obtenido la concesión de nacionalidad, el resto se mantiene en espera y no desmaya por obtener los documentos que le permitan una vida moderada en tierra extraña.
La idea de ambos países también pasa y punta a enriquecer el mestizaje, algo que ellos no quieren ni desean descuidar.
Sin arrepentimientos
Gabriel toma una cerveza en uno de los tantos bares que hay en Madrid. No dudó en brindarme una. Después del primer sorbo, me hace la primera pregunta: ¿Cuántos días te vas a quedar? Yo nunca dudé y le respondí que no tenía idea. Agachó la cabeza, agarró la cerveza y luego de un largo trago me dice: “Que suerte tienes”.
El diálogo fue entrando en calor y haciéndose amena. Los pensamientos se fueron desnudando poco a poco. Trató de ser breve, pero muy preciso en sus declaraciones. “Trabajo cerca de 15 horas. Peor que negro”, indica dejando escapar una sonrisa escondida y hasta fingida. Nunca ocultó sus raíces. “Soy de Quito y allá habité al sur de la Capital. Llegué lleno de ilusiones y en busca de paliar la crisis y, por supuesto, de mantener a mis tres hijos que se encuentran en Ecuador junto a mi esposa. Todo lo que hago es por ellos”, señala.
No se detiene y, como si le hubiera dado cuerda, agarra su cerveza y dice:”Brindemos, porqué sé que te vas a Ecuador. Allá sí es vida. De qué sirve que gane en euros o dólares, si no los puedo disfrutar. Para hacerlo tendré que irme hasta allá y después ¿qué?...Como tú sabes, una coca cola cuesta cerca de 5 euros, una cerveza 5 y una empanada cerca de 2. Entonces, si me pongo a gastar el dinero que ganó -800 euros-, no me queda para nada, ya que de ahí tengo que sacar para el departamento, enviar dinero a mi familia, dejar para movilizarme y algo para comer”, agrega mirándome fijamente.
Gabriel se muestra fuerte. De su larga melena sale una cola que se la hace con una liga que encontró y que lo acompaña hace varios meses. “Mire mi pana, no crea que estoy contento. Todo mi sacrificio lo he dejado acá. Las fuerzas salen porque tienen que salir y por las metas que he impuesto. Pero lo único que sé es que algún día tendré que regresar a ver a los míos y poder disfrutar lo que he hecho”.
Este capitalino no está arrepentido de lo efectuado. Insiste en que seguirá trabajando hasta que su cuerpo le diga basta. Antes de brindar el último vaso expresa. “A todos los ecuatorianos que deseen venir, que no tengan miedo. Que lo hagan. Tendrán que sufrir, pero al final ojala obtengan una magnifica recompensa”.
Gabriel sigue bebiendo. Es su día franco y yo aprovecho una de mi última estancia en Madrid. Alzamos el codo que daba miedo. Pagamos mitad y mitad, pero la satisfacción fue mutua.
Perdí mi familia por unas pesetas
Me pidió que guarde su identidad en el anonimato y es por eso que lo llamaremos Carlos. Fue marino mercante. En Guayaquil -su tierra natal- pasó más tiempo embarcado que en casa. Su trabajo lo llevó de puerto en puerto, donde tuvo el privilegio de ganar algunos dólares. Luego trabajó 6 años en Estados Unidos y amasó algunos “verdes”, lo que le permitió tener una buena posición económica. Regresó a Ecuador y contrajo matrimonio con una linda chica con la que procrearon una niña -6 añitos-
La mala administración de su esfuerzo en tierras del Tío Sam dio lugar a que perdiera sus fondos. Aquella situación dio como resultado que Carlos y su esposa salieran a trabajar.
Su esposa -Mónica (nombre ficticio y protegido)- consiguió trabajo como por arte de magia, por su escultural figura. Por su parte, Carlos no encontraba nada y no le quedó más remedio que vender su taxi, prestar unos cuantos dólares y tomar el avión para buscar nuevamente fortuna en España.
Prometió volver, pero esas ganas se le quitaron cuando se enteró que Mónica había abandonado el hogar. “Ella, creo que sigue trabajando en uno de los casinos que quedan en la avenida Nueve de Octubre (de Guayaquil). Vaya pana. Mírela y verá que me dará la razón. Es una hembra hermosa que cualquier hombre la desearía tener, y creo que al verse sola no le quedó más remedio que irse con otro. Me molesta lo que pasó, pero lo que más me duele es que Mónica haya dejado abandonada a mi hija. Pero no importa, lucharé hasta recuperar lo invertido e ir en busca de mi hija”, enfatiza.
Carlos va a cumplir 40 años. Su rostro y cuerpo reflejan menos. Se hizo pintor a la fuerza y junto a un peruano no desmayan por conseguir la mayor cantidad de pesetas posibles. “Tuvimos una buena racha donde el dinero llegó bien. Pero después mi jefe se fue a Perú y no regresó. Entonces, tuve que abrirme paso solo. Pero no me quejo”, afirma.
“Pensé que este esfuerzo iba a mejorar las condiciones de mi familia, pero no fue así. La perdí y no me queda más que trabajar para volver a empezar. Creo que mi familia no costaba unas cuantas pesetas”, manifiesta al momento de dejar unas lágrimas de varón.
La profesión más vieja del mundo
Aviso clasificado: Recién llegada del Ecuador. Tengo un cuerpo espectacular. Me gusta ser golosa y mostrar todos mis encantos. Magnífica para el 69 y también me gusta hacer el francés. Tengo 19 añitos y todos aseguran que soy virgen. Mi nombre es Paola y puedes llamarme cuando el placer te lo pida. Teléfono: 94-6351756
Aviso clasificado: Busco persona comprensiva, buen amante, que haga sentir todo su viril cuerpo, soy una mujer madura, ecuatoriana de nacimiento, nada de chiquilladas, de 30 años para arriba, soy sumamente discreta y no tengo complejos. Llámame: Mariana.
Teléfono: 94-3789472
De estos avisos existen miles en los principales periódicos de España. Dedicarse a la profesión más antigua del mundo, por las pocas posibilidades de encontrar un trabajo un trabajo decente que permita ganarse la vida honradamente, no es nada extraño.
Las citas mencionadas en la parte superior de este capítulo aparecen por cientos en las secciones de los avisos clasificados de los diferentes diarios como El Mundo, El Periódico, La Vanguardia, entre otros, con un gran despliegue -cerca de 8 a 10 páginas-.
Según Carlos -compatriota en Madrid-, no todas las mujeres ecuatorianas se dedican a la vida fácil, pero a un número considerable que no le queda otro camino. Las situaciones que se presentan para que estas chicas se vean abocadas a esta vida -según Carlos- son las siguientes: “Acá las ecuatorianas pasan a vivir en pisos-departamentos- entre 10 ó 15 mujeres. De las cuales 6 trabajan. El resto se la pasa en casa. Entonces, el pensamiento comienza a vagar. Y al verse en la necesidad de pagar la renta de la casa más comida, no les queda más remedio que seguir a la más “experimentada” que la lleva a los lugares ya fijos. Primero le dicen sólo una vez. Pero eso al final no para”.
Palabras como “bragas”, “conejo”, “polla”, “follar”, “felatio”, pasaron a engrosar el vocabulario de estas chicas. “Yo conozco ecuatorianas que lamentablemente se han dedicado a esta “profesión” y que, según ellas, les deja una entrada agradable. No sé cuánto, pero de la noche a la mañana ellas pasan a tener buena ropa, bastante dinero y amigos que las llevan y las traen en lujosos autos. Ojo. Eso no quiere decir que todas se prostituyen, son unas cuantas, pero sí hay ecuatorianas en esta vida”, acota.
Recomendaciones:
Antes de viajar a Europa, el pasajero debe someterse a un cuestionario personal e interior para que cuando esté allá no se arrepienta de lo efectuado.
Tome asunto a estas interrogantes y póngalas en práctica. Medítelas. Piénselas. Pero mucha atención, todas estás preguntas hágaselas aquí. En Ecuador. Y reflexiónelas una y otra vez. Cuidado comete el error de hacérselas allá.
- ¿Qué motivos tengo para viajar al otro lado del Continente?
- ¿Sé lo que estoy haciendo?
- ¿Hasta qué punto extrañaré a mis padres?
- ¿Y a mis hermanos?
- ¿Perderé a mis amigos con mi ausencia?
- ¿Mi esposa o esposo, qué dice al respecto?
- ¿Cómo queda mi enamorada o enamorado?
- ¿Me hará falta?
- ¿Le haré falta?
- ¿Se irá con otro u otra?
- ¿Mis hijos, qué será de ellos?
- ¿Tendrán otro padre u otra madre?
- ¿Estoy preparado para renunciar a todas mis comodidades?
- ¿Me dará lo mismo dormir en el suelo y aguantar frío o un intenso calor?
- ¿Comer y asearme no cuando yo quiera, sino cuando pueda ser?
- ¿Ya me hice el chequeo médico necesario, por cualquier contratiempo?
- ¿Dejaré un poder en caso de accidente?
- ¿Y si muero? ¿Cómo me gustaría que me sepulten?
- ¿Dejo suficiente dinero en casa hasta que consiga un trabajo?
- ¿Renunciaré a toda la vida bohemia que llevo en Ecuador?
- ¿Me harán falta las fiestas?
- ¿Estoy preparado para asumir ese reto?
- ¿Qué tiempo estaré allá?
- ¿Cuánto reuniré?
- ¿Cuál será mi meta?
- ¿Mandaré a ver a mi esposa o esposo?
- ¿Enamorada o enamorado?
- ¿A mis hijos?
- ¿Valdrá la pena este sacrificio?
- ¿Regresaré algún día?
- ¿Seré fiel?
- ¿Y ella me será fiel?
- ¿Estoy preparado para esto?
- ¿Conozco todo sobre aquel país?
- ¿Sus costumbres, idioma, religión?
- ¿Y si no me adapto?
- ¿Estaré en capacidad para regresarme?
- ¿Tendré fuerzas suficientes para aguantarme, pagar la deuda y luego regresar?
- ¿Y si no tengo suerte?
- Y si la suerte me acompaña …¿regresaré?
- ¿Me olvidaré del país?
- ¿De mis padres?
- ¿De mis hermanos y amigos?
- ¿De mis hijos?
- ¿No me voy arrepentir de lo que voy hacer?
- ¿Estas preguntas no me las voy hacer allá?
- ¿Cuándo no duerma o tenga hambre?
- Insisto… ¿Estoy preparado?
- ¿No me voy a arrepentir?
- ¿Podré dormir bien y no me faltará la comida?
- ¿Mi viaje será exitoso?
Si tiene dudas, vuelva a plantearse las interrogantes. Una y otra vez, y verá que lo ayudarán.
El manual del emigrante
Sin duda, los viajeros -por lo regular- van ciegos a buscar su objetivo: mejorar su vida. En esta última parte de mi escrito pongo a consideración una serie de recomendaciones con la finalidad de que ayude a la persona que ha decidido desplazarse hasta lugares que son sumamente diferentes a los que ha estado acostumbrado frecuentar, a desenvolverse.
1.- Revise su pasaporte, el que deberá cuidarlo como si fuera su vida. Llevarlo hasta el baño, si fuera y debe ser posible. Este documento le servirá para que se movilice tranquilamente.
2.- Visite al médico. Hágase los chequeos respectivos. Sangre, orina y heces. No olvide ir al cardiólogo. Y lo más importante, vaya donde el odontólogo -un dolor de muela en tierra ajea es cosa seria-. Debe tener en cuenta que la atención médica para los indocumentados o emigrantes es nula.
3.- Revise los libros e instrúyase sobre el país donde radicará. Su política, moneda, religión, regiones, clima, ciudades, lengua, etc.
4.- Si viaja a Italia, no olvide haber tomado antes un curso de italiano. Será básico para sus aspiraciones. Persona que domina el idioma tiene 90% de encontrar trabajo.
5.- En los controles migratorios muéstrese sereno, tranquilo. No dubite y tranquilícese. Muestre seguridad al hablar y no caiga en las trampas de estos personajes abusivos.
6.- Al momento del viaje vista en forma apropiada. La mujer debe lucir elegante: No tan atrevida. Los caballeros deben ir formales. Un saco y corbata no está demás.
7.- En su bolso de viaje lleve lo necesario. Si viaja por primera vez, no lleve paquetes, cartas o encomienda a nadie. Eso complicará su ingreso.
8.- En el avión, y si viaja por primera vez, converse. Lea. Afloje sus nervios, caso contrario, ellos lo traicionarán en el momento menos oportuno.
9.-Lleve dólares de nominaciones pequeñas, con la finalidad de que al necesitar no tenga que sacar todo su dinero. Lo justo. Algo así como 100 dólares. No más. El resto asegúrelo bien.
10.-Si debe abordar un taxi, sea firme. Que lo lleve al hotel más cercano para, de esa forma, evitar abusos de los señores del volante en cuanto al cobro de la carrera.
11.-No haga llamadas telefónicas del hotel donde se hospeda a Ecuador. Le sacarán la cabeza y téngalo por seguro que le cobrarán más que su estadía.
12.- Cumpla con las leyes, normas y costumbres de cada país. En todo el sentido de la palabra. Especialmente en cuestiones de tránsito. Caminar y esperar las señales apropiadas será su éxito y su seguridad. Compre los “billetes” para movilizarse en los buses, será lo más apropiado y se evitará inconvenientes.
13.- Acuda a las iglesias. Certifique su presencia especialmente en Caritas, donde velarán por usted tanto en comida como en ropa y, si tiene suerte, hasta en trabajo.
14.- Pedir caridad a las iglesias no es nada de otro mundo y usted no se estará humillando .Es más, no será el primero ni el último.
15.- La comida es sagrada y más aún si no tiene trabajo. Cada pan será un aleluya en su mesa.
16.- Donde vaya a habitar procure cumplir con las reglas que le imponen en la vivienda y se evitará problemas. Cuide sus pertenencias y en especial su pasaporte.
17.- Sea puntual en las citas para conseguir los trabajos. Su presencia y puntualidad serán fundamentales.
18.- Si existe la posibilidad de beber, no lo haga en la calle. Evite tener problemas con los carabineros. Acuérdese que no está en su tierra y, lamentablemente, ellos tienen la razón.
19.- No se regale en los trabajos. En ciertas oportunidades y por conseguirlo rápidamente uno acepta cualquier cosa. Lo mínimo que se puede cobrar es 800 euros. Menos de eso no.
20.-En cuanto al trabajo, está por demás indicar que su habilidad hará que su estadía sea larga.
21.- No compre ropa porque es sumamente cara. Puede ir a las iglesias allí se la regalan. Eso no quiere decir que usted estará de regalo en regalo, la idea es ahorrar, y si de ropa se trata será un gasto innecesario.
22.- Si desea comer busque los restaurantes chinos. Son los más baratos. Pero lo mejor que pueden hacer es preparar su propia comida. Le saldrá más barato y la idea es ésa, ahorrar hasta lo último.
23.- Como la idea es ahorrar, asegúrese de que los envíos de dinero que efectúe sean a través de una agencia seria y confiable. Mande lo que más pueda y quédese con lo necesario.
24.- No haga llamadas diariamente a Ecuador. Éstas son caras y perjudicará su adaptación. No es bueno, ni recomendable, estar en constante diálogo, ya que la melancolía se apoderará de usted. Una llamada cada quincena será más que suficiente.
25.- Evite de estar metido en problemas. Eso dañara su relación con los demás y su tranquilidad se verá perturbada.
26.- Cuidado con comer en exceso. Alimentos que no van con su organismo, evite ingerirlos. Recuerde que si usted no tiene los papeles en regla, no podrá ser atendido.
27.- No brinde su confianza completamente. Allá que no van con su organismo, evite ingerirlos. Recuerde que si usted no tiene los papeles en regla, no podrá ser atendido.
28.- No brinde su confianza completamente. Allá se ven las caras, pero no los corazones.
29.- En sus ratos libres trate de descansar y reflexionar lo que está haciendo. No desmaye y busque la meta que se ha propuesto.
30.- Suerte. Fe. Y muchos deseos de triunfar. Esos tres elementos serán fundamentales para su éxito, de lo contrario habrá fracasado.
Feliz viaje
Estas líneas no es ninguna mala propaganda para las personas que buscan abrirse camino en Europa. Tampoco es un eufemismo. Simplemente, es una mirada seria y profunda de lo que afrontan nuestros compatriotas en tierras extrañas. El viejo Continente siempre tendrá su atractivo por lo que luce, brinda y tiene. Contarlo es fácil. Vivirlo es difícil.
Más aún cuando estas líneas tienen gran significado para la persona que la escribe, pues es periodista profesional y ha estado presente en el lugar de los hechos. Soñando, rezando, llorando, durmiendo, cantando, buscando, compartiendo, viviendo, riendo, trabajando y sintiendo.
Es por eso que, además de mostrar los dos lados de la medalla y hacer esta entrega, me siento tranquilo. Lleno de vida, Con el deber y la misión cumplidos, porque entendí que mi formación periodística me obligaba a ser el promotor de una verdad limpia; que sea el fiel reflejo de lo acontecido y de las circunstancias. Nunca me hubiera perdonado si no trasmitía todo lo vivido, que espero y anhelo tenga la misión que me propuse cuando salí del país.
Sería egoísta decir que “No todo lo que brilla es Europa”, para que la gente que tiene el sueño de viajar no lo haga, al contrario, me encantaría que todos tengan esa oportunidad para que hagan su propia historia.
Es más, estoy convencido de que sólo con el simple hecho de intentarlo serán grandes.
Feliz Viaje, buena suerte.
Lcdo. Antonio Rodríguez Pazos
El amor siempre rompe barreras. Diría fronteras, y en esta ciudad no es la excepción. Raro. No es muy raro es observar a una ecuatoriana con un italiano o viceversa. Por lo regular, las condiciones siempre serán las mismas. En Europa, el compatriota siempre trata de buscar su medio. Su sangre. Y se da. A la larga se da.
Son pocos los que asimilan el amor de lejos. En mi paso por Madrid (haciendo un paréntesis) seguí de cerca una historia muy nuestra. Una chica llegó hace tres años a Madrid. Trabajó como doméstica y luchó sin descanso por conseguir su sueño, llevar a su esposo a su lado. Ese juramento a la larga se cumplió. Pero en el mismo piso -departamento como le llaman en España- otro ecuatoriano había prometido lo mismo a su esposa.
Pero lo que no esperaban estos compatriotas es que ambos se iban a enamorar, manteniendo un tórrido romance en la Madre Patria.
Pese a la comunión que hicieron, nunca olvidaron su promesa y ambos mandaron a ver a su esposo y esposa. Se pensaba que este idilio se terminaría por la llegada de sus medias naranjas, pero no fue así. Las sábanas todavía guardaban la tibieza de sus cuerpos, los cuales se volvían a calentar cuando el momento y oportunidad se presentaban. No sé cómo quedaría esa pasión escondida, pero es típica historia ecuatoriana. Otras chicas y chicos se conforman con compartir sus vidas con parejas de otras nacionalidades. Pero el bingo lo obtienen los italianos. Ellos sí hacen lo que le viene en gana con las ecuatorianas. Lamentablemente…
Cuando el ser humano se transforma
Da pena ver como las personas se transforman y pierden ese honor de ser ecuatoriano. Piensan, hablan, comen como italianos. Hace tres meses una chica ecuatoriana -Josefina- llegó a Pisa, una ciudad italiana. Su adaptación fue extraordinaria e increíble.
A los dos meses ya hablaba a la perfección el italiano y se vestía como tal. Aquella postura le ayudó para que consiguiera un buen trabajo estable. Se encuentra bien y ganando lo que se tiene que ganar.
Pero lo que más me sorprendió de esta chica fue saber que se le han olvidado sus raíces.
Ya no se acuerda del Himno Nacional. Tiene problemas para pronunciar el castellano y, por último, odia el arroz con menestra. Sólo piensa en los ravioles y en atrapar a un “buen italiano”. No sabe decir nada hola y te dice “ciao”, que en italiano es lo mismo.
Es increíble su transformación y en vez de causarme admiración, me dio lástima.
Y qué decir de otras chicas que critican a su país de origen y se ponen con odiosas comparaciones. “Ecuador es esto, este otro y aquello”, buscando la forma y la aceptación del caso para tener fuerza y decir que tienen la razón.
Pobre mentalidad que no sabes si tenerles pena, reír o llorar.
El sueño Europeo
Su tierra prometida acabó donde comenzó el mar. Marcelo, un ecuatoriano de 36 años, se había propuesto llegar a Europa y forjarse un destino halagador.
Corría 1993 cuando en su largo viaje recaló en España. Antes logró llegar a Italia-Milán- con algunos amigos, pero allí, en su primer intento para sumar prosperidad, se encontró con los brotes de racismo y segregación.
Entonces, trató de buscar nuevos horizontes y reemprendió su particular conquista. “No creía lo que me estaba pasando y es por eso que sólo conseguí llegar hasta Cádiz y así fue como descubrí que España era mi país”, recuerda este emigrante que, siete años después de dejar atrás a su familia y amigos, está decidido a renunciar a su nacionalidad para cumplir su deseo: “Quiero ser español”.
Por suerte, él solo regularizó su situación. “No me importa esperar, me encanta este país, estoy muy a gusto, integrado, he aprendido sus costumbres, me gustan los españoles y soy un español más”, comenta.
Sabe que si se casa con una española el tiempo para obtener esa nacionalidad se reduciría a un año.”Sí pero no me voy a casar, por eso, si me caso será por amor”, asegura. Marcelo trabaja ahora en Madrid como conserje, vive con otros 25 compatriotas en un chalé, que es como una residencia, y se siente muy afortunado.
“Lo pasé muy mal al principio; no había trabajo, nadie quería hacer contratos y he sufrido mucho hasta conseguir tener papeles; se pasa mucho miedo y cada vez que lo renuevas se pierde otro año en trámites”, refiere.
Le cuesta hablar de su primera etapa como emigrante.”No quiero hablar de eso, fue muy duro, he llegado a dormir con 20 persona en una misma habitación; los primeros trabajos fueron en un sector de la construcción, por muy poco dinero y en malas condiciones”, responde sin disimular el dolor que guarda en su corazón. “Si al final me caso, quiero tener un hijo que sea bueno y que sienta como yo los olores del Real Madrid”, expresa.
Un camino complicado y difícil de parar
La cura para el envejecimiento de la población española será importada. Las prematuras arrugas de la piel de todos sufrirán un pequeño “lifting” sin pasar por el paritorio, y en un futuro, no tan lejano, por las venas de los españolitos correrá, afortunadamente, sangre ecuatoriana.
Todo, por obra y gracia del proceso masivo de regularización de emigrantes. La crema milagrosa está demográficamente probada. Simple lógica aplastante, que sólo la burocracia administrativa puede rebatir.
El papeleo, que trae de cabeza a los extranjeros, y especialmente a los ecuatorianos, que han elegido España para intentar mejorar su vida y la de los suyos, es la llave del éxito. Hasta julio se espera que más de 20.000 obtengan la ansiada tarjeta de residencia y trabajo. Pero, ¿después qué?
Las estadísticas lo demuestran. En el último año casi se ha triplicado el número de peticiones y concesiones de nacionalidad española, con relación hace cinco años. Y sigue creciendo.
Hace poco de 17.791 emigrantes vieron cumplido su sueño del DNI. En los tres primeros mese de este año, 3.832 han obtenido el beneplácito del Ministerio de Justicia, al mismo tiempo que 4.336 han dado el primer paso lograr la nacionalidad.
“Lo habitual es que cuando llevan unos años trabajando en España tomen la decisión de solicitar la nacionalidad española. Las razones son varias, pero en la mayoría de los casos se debe a que están hartos de los trámites que deben realizar para renovar sus permisos de residencia y trabajo, ya que el carné de identidad les facilita mucho conseguir un contrato”, explica Jorge Coronel, un ecuatoriano que muy pronto será español.
A pesar de que el número de ecuatorianos es sumamente superior al que ha obtenido la concesión de nacionalidad, el resto se mantiene en espera y no desmaya por obtener los documentos que le permitan una vida moderada en tierra extraña.
La idea de ambos países también pasa y punta a enriquecer el mestizaje, algo que ellos no quieren ni desean descuidar.
Sin arrepentimientos
Gabriel toma una cerveza en uno de los tantos bares que hay en Madrid. No dudó en brindarme una. Después del primer sorbo, me hace la primera pregunta: ¿Cuántos días te vas a quedar? Yo nunca dudé y le respondí que no tenía idea. Agachó la cabeza, agarró la cerveza y luego de un largo trago me dice: “Que suerte tienes”.
El diálogo fue entrando en calor y haciéndose amena. Los pensamientos se fueron desnudando poco a poco. Trató de ser breve, pero muy preciso en sus declaraciones. “Trabajo cerca de 15 horas. Peor que negro”, indica dejando escapar una sonrisa escondida y hasta fingida. Nunca ocultó sus raíces. “Soy de Quito y allá habité al sur de la Capital. Llegué lleno de ilusiones y en busca de paliar la crisis y, por supuesto, de mantener a mis tres hijos que se encuentran en Ecuador junto a mi esposa. Todo lo que hago es por ellos”, señala.
No se detiene y, como si le hubiera dado cuerda, agarra su cerveza y dice:”Brindemos, porqué sé que te vas a Ecuador. Allá sí es vida. De qué sirve que gane en euros o dólares, si no los puedo disfrutar. Para hacerlo tendré que irme hasta allá y después ¿qué?...Como tú sabes, una coca cola cuesta cerca de 5 euros, una cerveza 5 y una empanada cerca de 2. Entonces, si me pongo a gastar el dinero que ganó -800 euros-, no me queda para nada, ya que de ahí tengo que sacar para el departamento, enviar dinero a mi familia, dejar para movilizarme y algo para comer”, agrega mirándome fijamente.
Gabriel se muestra fuerte. De su larga melena sale una cola que se la hace con una liga que encontró y que lo acompaña hace varios meses. “Mire mi pana, no crea que estoy contento. Todo mi sacrificio lo he dejado acá. Las fuerzas salen porque tienen que salir y por las metas que he impuesto. Pero lo único que sé es que algún día tendré que regresar a ver a los míos y poder disfrutar lo que he hecho”.
Este capitalino no está arrepentido de lo efectuado. Insiste en que seguirá trabajando hasta que su cuerpo le diga basta. Antes de brindar el último vaso expresa. “A todos los ecuatorianos que deseen venir, que no tengan miedo. Que lo hagan. Tendrán que sufrir, pero al final ojala obtengan una magnifica recompensa”.
Gabriel sigue bebiendo. Es su día franco y yo aprovecho una de mi última estancia en Madrid. Alzamos el codo que daba miedo. Pagamos mitad y mitad, pero la satisfacción fue mutua.
Perdí mi familia por unas pesetas
Me pidió que guarde su identidad en el anonimato y es por eso que lo llamaremos Carlos. Fue marino mercante. En Guayaquil -su tierra natal- pasó más tiempo embarcado que en casa. Su trabajo lo llevó de puerto en puerto, donde tuvo el privilegio de ganar algunos dólares. Luego trabajó 6 años en Estados Unidos y amasó algunos “verdes”, lo que le permitió tener una buena posición económica. Regresó a Ecuador y contrajo matrimonio con una linda chica con la que procrearon una niña -6 añitos-
La mala administración de su esfuerzo en tierras del Tío Sam dio lugar a que perdiera sus fondos. Aquella situación dio como resultado que Carlos y su esposa salieran a trabajar.
Su esposa -Mónica (nombre ficticio y protegido)- consiguió trabajo como por arte de magia, por su escultural figura. Por su parte, Carlos no encontraba nada y no le quedó más remedio que vender su taxi, prestar unos cuantos dólares y tomar el avión para buscar nuevamente fortuna en España.
Prometió volver, pero esas ganas se le quitaron cuando se enteró que Mónica había abandonado el hogar. “Ella, creo que sigue trabajando en uno de los casinos que quedan en la avenida Nueve de Octubre (de Guayaquil). Vaya pana. Mírela y verá que me dará la razón. Es una hembra hermosa que cualquier hombre la desearía tener, y creo que al verse sola no le quedó más remedio que irse con otro. Me molesta lo que pasó, pero lo que más me duele es que Mónica haya dejado abandonada a mi hija. Pero no importa, lucharé hasta recuperar lo invertido e ir en busca de mi hija”, enfatiza.
Carlos va a cumplir 40 años. Su rostro y cuerpo reflejan menos. Se hizo pintor a la fuerza y junto a un peruano no desmayan por conseguir la mayor cantidad de pesetas posibles. “Tuvimos una buena racha donde el dinero llegó bien. Pero después mi jefe se fue a Perú y no regresó. Entonces, tuve que abrirme paso solo. Pero no me quejo”, afirma.
“Pensé que este esfuerzo iba a mejorar las condiciones de mi familia, pero no fue así. La perdí y no me queda más que trabajar para volver a empezar. Creo que mi familia no costaba unas cuantas pesetas”, manifiesta al momento de dejar unas lágrimas de varón.
La profesión más vieja del mundo
Aviso clasificado: Recién llegada del Ecuador. Tengo un cuerpo espectacular. Me gusta ser golosa y mostrar todos mis encantos. Magnífica para el 69 y también me gusta hacer el francés. Tengo 19 añitos y todos aseguran que soy virgen. Mi nombre es Paola y puedes llamarme cuando el placer te lo pida. Teléfono: 94-6351756
Aviso clasificado: Busco persona comprensiva, buen amante, que haga sentir todo su viril cuerpo, soy una mujer madura, ecuatoriana de nacimiento, nada de chiquilladas, de 30 años para arriba, soy sumamente discreta y no tengo complejos. Llámame: Mariana.
Teléfono: 94-3789472
De estos avisos existen miles en los principales periódicos de España. Dedicarse a la profesión más antigua del mundo, por las pocas posibilidades de encontrar un trabajo un trabajo decente que permita ganarse la vida honradamente, no es nada extraño.
Las citas mencionadas en la parte superior de este capítulo aparecen por cientos en las secciones de los avisos clasificados de los diferentes diarios como El Mundo, El Periódico, La Vanguardia, entre otros, con un gran despliegue -cerca de 8 a 10 páginas-.
Según Carlos -compatriota en Madrid-, no todas las mujeres ecuatorianas se dedican a la vida fácil, pero a un número considerable que no le queda otro camino. Las situaciones que se presentan para que estas chicas se vean abocadas a esta vida -según Carlos- son las siguientes: “Acá las ecuatorianas pasan a vivir en pisos-departamentos- entre 10 ó 15 mujeres. De las cuales 6 trabajan. El resto se la pasa en casa. Entonces, el pensamiento comienza a vagar. Y al verse en la necesidad de pagar la renta de la casa más comida, no les queda más remedio que seguir a la más “experimentada” que la lleva a los lugares ya fijos. Primero le dicen sólo una vez. Pero eso al final no para”.
Palabras como “bragas”, “conejo”, “polla”, “follar”, “felatio”, pasaron a engrosar el vocabulario de estas chicas. “Yo conozco ecuatorianas que lamentablemente se han dedicado a esta “profesión” y que, según ellas, les deja una entrada agradable. No sé cuánto, pero de la noche a la mañana ellas pasan a tener buena ropa, bastante dinero y amigos que las llevan y las traen en lujosos autos. Ojo. Eso no quiere decir que todas se prostituyen, son unas cuantas, pero sí hay ecuatorianas en esta vida”, acota.
Recomendaciones:
Antes de viajar a Europa, el pasajero debe someterse a un cuestionario personal e interior para que cuando esté allá no se arrepienta de lo efectuado.
Tome asunto a estas interrogantes y póngalas en práctica. Medítelas. Piénselas. Pero mucha atención, todas estás preguntas hágaselas aquí. En Ecuador. Y reflexiónelas una y otra vez. Cuidado comete el error de hacérselas allá.
- ¿Qué motivos tengo para viajar al otro lado del Continente?
- ¿Sé lo que estoy haciendo?
- ¿Hasta qué punto extrañaré a mis padres?
- ¿Y a mis hermanos?
- ¿Perderé a mis amigos con mi ausencia?
- ¿Mi esposa o esposo, qué dice al respecto?
- ¿Cómo queda mi enamorada o enamorado?
- ¿Me hará falta?
- ¿Le haré falta?
- ¿Se irá con otro u otra?
- ¿Mis hijos, qué será de ellos?
- ¿Tendrán otro padre u otra madre?
- ¿Estoy preparado para renunciar a todas mis comodidades?
- ¿Me dará lo mismo dormir en el suelo y aguantar frío o un intenso calor?
- ¿Comer y asearme no cuando yo quiera, sino cuando pueda ser?
- ¿Ya me hice el chequeo médico necesario, por cualquier contratiempo?
- ¿Dejaré un poder en caso de accidente?
- ¿Y si muero? ¿Cómo me gustaría que me sepulten?
- ¿Dejo suficiente dinero en casa hasta que consiga un trabajo?
- ¿Renunciaré a toda la vida bohemia que llevo en Ecuador?
- ¿Me harán falta las fiestas?
- ¿Estoy preparado para asumir ese reto?
- ¿Qué tiempo estaré allá?
- ¿Cuánto reuniré?
- ¿Cuál será mi meta?
- ¿Mandaré a ver a mi esposa o esposo?
- ¿Enamorada o enamorado?
- ¿A mis hijos?
- ¿Valdrá la pena este sacrificio?
- ¿Regresaré algún día?
- ¿Seré fiel?
- ¿Y ella me será fiel?
- ¿Estoy preparado para esto?
- ¿Conozco todo sobre aquel país?
- ¿Sus costumbres, idioma, religión?
- ¿Y si no me adapto?
- ¿Estaré en capacidad para regresarme?
- ¿Tendré fuerzas suficientes para aguantarme, pagar la deuda y luego regresar?
- ¿Y si no tengo suerte?
- Y si la suerte me acompaña …¿regresaré?
- ¿Me olvidaré del país?
- ¿De mis padres?
- ¿De mis hermanos y amigos?
- ¿De mis hijos?
- ¿No me voy arrepentir de lo que voy hacer?
- ¿Estas preguntas no me las voy hacer allá?
- ¿Cuándo no duerma o tenga hambre?
- Insisto… ¿Estoy preparado?
- ¿No me voy a arrepentir?
- ¿Podré dormir bien y no me faltará la comida?
- ¿Mi viaje será exitoso?
Si tiene dudas, vuelva a plantearse las interrogantes. Una y otra vez, y verá que lo ayudarán.
El manual del emigrante
Sin duda, los viajeros -por lo regular- van ciegos a buscar su objetivo: mejorar su vida. En esta última parte de mi escrito pongo a consideración una serie de recomendaciones con la finalidad de que ayude a la persona que ha decidido desplazarse hasta lugares que son sumamente diferentes a los que ha estado acostumbrado frecuentar, a desenvolverse.
1.- Revise su pasaporte, el que deberá cuidarlo como si fuera su vida. Llevarlo hasta el baño, si fuera y debe ser posible. Este documento le servirá para que se movilice tranquilamente.
2.- Visite al médico. Hágase los chequeos respectivos. Sangre, orina y heces. No olvide ir al cardiólogo. Y lo más importante, vaya donde el odontólogo -un dolor de muela en tierra ajea es cosa seria-. Debe tener en cuenta que la atención médica para los indocumentados o emigrantes es nula.
3.- Revise los libros e instrúyase sobre el país donde radicará. Su política, moneda, religión, regiones, clima, ciudades, lengua, etc.
4.- Si viaja a Italia, no olvide haber tomado antes un curso de italiano. Será básico para sus aspiraciones. Persona que domina el idioma tiene 90% de encontrar trabajo.
5.- En los controles migratorios muéstrese sereno, tranquilo. No dubite y tranquilícese. Muestre seguridad al hablar y no caiga en las trampas de estos personajes abusivos.
6.- Al momento del viaje vista en forma apropiada. La mujer debe lucir elegante: No tan atrevida. Los caballeros deben ir formales. Un saco y corbata no está demás.
7.- En su bolso de viaje lleve lo necesario. Si viaja por primera vez, no lleve paquetes, cartas o encomienda a nadie. Eso complicará su ingreso.
8.- En el avión, y si viaja por primera vez, converse. Lea. Afloje sus nervios, caso contrario, ellos lo traicionarán en el momento menos oportuno.
9.-Lleve dólares de nominaciones pequeñas, con la finalidad de que al necesitar no tenga que sacar todo su dinero. Lo justo. Algo así como 100 dólares. No más. El resto asegúrelo bien.
10.-Si debe abordar un taxi, sea firme. Que lo lleve al hotel más cercano para, de esa forma, evitar abusos de los señores del volante en cuanto al cobro de la carrera.
11.-No haga llamadas telefónicas del hotel donde se hospeda a Ecuador. Le sacarán la cabeza y téngalo por seguro que le cobrarán más que su estadía.
12.- Cumpla con las leyes, normas y costumbres de cada país. En todo el sentido de la palabra. Especialmente en cuestiones de tránsito. Caminar y esperar las señales apropiadas será su éxito y su seguridad. Compre los “billetes” para movilizarse en los buses, será lo más apropiado y se evitará inconvenientes.
13.- Acuda a las iglesias. Certifique su presencia especialmente en Caritas, donde velarán por usted tanto en comida como en ropa y, si tiene suerte, hasta en trabajo.
14.- Pedir caridad a las iglesias no es nada de otro mundo y usted no se estará humillando .Es más, no será el primero ni el último.
15.- La comida es sagrada y más aún si no tiene trabajo. Cada pan será un aleluya en su mesa.
16.- Donde vaya a habitar procure cumplir con las reglas que le imponen en la vivienda y se evitará problemas. Cuide sus pertenencias y en especial su pasaporte.
17.- Sea puntual en las citas para conseguir los trabajos. Su presencia y puntualidad serán fundamentales.
18.- Si existe la posibilidad de beber, no lo haga en la calle. Evite tener problemas con los carabineros. Acuérdese que no está en su tierra y, lamentablemente, ellos tienen la razón.
19.- No se regale en los trabajos. En ciertas oportunidades y por conseguirlo rápidamente uno acepta cualquier cosa. Lo mínimo que se puede cobrar es 800 euros. Menos de eso no.
20.-En cuanto al trabajo, está por demás indicar que su habilidad hará que su estadía sea larga.
21.- No compre ropa porque es sumamente cara. Puede ir a las iglesias allí se la regalan. Eso no quiere decir que usted estará de regalo en regalo, la idea es ahorrar, y si de ropa se trata será un gasto innecesario.
22.- Si desea comer busque los restaurantes chinos. Son los más baratos. Pero lo mejor que pueden hacer es preparar su propia comida. Le saldrá más barato y la idea es ésa, ahorrar hasta lo último.
23.- Como la idea es ahorrar, asegúrese de que los envíos de dinero que efectúe sean a través de una agencia seria y confiable. Mande lo que más pueda y quédese con lo necesario.
24.- No haga llamadas diariamente a Ecuador. Éstas son caras y perjudicará su adaptación. No es bueno, ni recomendable, estar en constante diálogo, ya que la melancolía se apoderará de usted. Una llamada cada quincena será más que suficiente.
25.- Evite de estar metido en problemas. Eso dañara su relación con los demás y su tranquilidad se verá perturbada.
26.- Cuidado con comer en exceso. Alimentos que no van con su organismo, evite ingerirlos. Recuerde que si usted no tiene los papeles en regla, no podrá ser atendido.
27.- No brinde su confianza completamente. Allá que no van con su organismo, evite ingerirlos. Recuerde que si usted no tiene los papeles en regla, no podrá ser atendido.
28.- No brinde su confianza completamente. Allá se ven las caras, pero no los corazones.
29.- En sus ratos libres trate de descansar y reflexionar lo que está haciendo. No desmaye y busque la meta que se ha propuesto.
30.- Suerte. Fe. Y muchos deseos de triunfar. Esos tres elementos serán fundamentales para su éxito, de lo contrario habrá fracasado.
Feliz viaje
Estas líneas no es ninguna mala propaganda para las personas que buscan abrirse camino en Europa. Tampoco es un eufemismo. Simplemente, es una mirada seria y profunda de lo que afrontan nuestros compatriotas en tierras extrañas. El viejo Continente siempre tendrá su atractivo por lo que luce, brinda y tiene. Contarlo es fácil. Vivirlo es difícil.
Más aún cuando estas líneas tienen gran significado para la persona que la escribe, pues es periodista profesional y ha estado presente en el lugar de los hechos. Soñando, rezando, llorando, durmiendo, cantando, buscando, compartiendo, viviendo, riendo, trabajando y sintiendo.
Es por eso que, además de mostrar los dos lados de la medalla y hacer esta entrega, me siento tranquilo. Lleno de vida, Con el deber y la misión cumplidos, porque entendí que mi formación periodística me obligaba a ser el promotor de una verdad limpia; que sea el fiel reflejo de lo acontecido y de las circunstancias. Nunca me hubiera perdonado si no trasmitía todo lo vivido, que espero y anhelo tenga la misión que me propuse cuando salí del país.
Sería egoísta decir que “No todo lo que brilla es Europa”, para que la gente que tiene el sueño de viajar no lo haga, al contrario, me encantaría que todos tengan esa oportunidad para que hagan su propia historia.
Es más, estoy convencido de que sólo con el simple hecho de intentarlo serán grandes.
Feliz Viaje, buena suerte.
Lcdo. Antonio Rodríguez Pazos
NO TODO LO QUE BRILLA ES EUROPA
Un trabajo rutinario
Cuidar a una persona de avanzada edad, o que haya perdido la razón, es uno de los trabajos más comunes en Europa. Además, están los trabajos en los campos, fabricas, los de pasear al perro, ser chofer, servir como mayordomo, albañil, limpiar bodega, niñera inclusive entra en este grupo la profesión mas vieja del mundo, entre otros.
Salvo que poseas una suerte extraordinaria ocuparas otro cargo, de lo contrario, tendrás que conformarte con los antes mencionados.
Anita es una agraciada chica. La conocí cuando hacia una llamada a Ecuador. Ella me contó su historia. Llego a Italia a los 11 años. Una familia italo-ecuatoriana la tuvo secuestrada por espacio de cuatros años. No la dejaban salir y le prohibieron que hablara con sus progenitores.
En aquella casa paso 4 años; allí tenía que limpiar la vivienda, lavar, cocinar y cuidar a los niños, sin recibí dinero alguno. Durante esos años de martirio, fue creciendo y tuvo la oportunidad de conocer amigos que le abrieron los ojos y la ayudaron para que saliera de donde estaba. Cosa que al final ocurrió.
Anita dice de manera vivaracha que ha perdonado a sus secuestradores y que deja a Dios cualquier rencor. Hoy busca la manera de hacer dinero para enviárselo a su “viejo” y “vieja”, como ella llama a sus padres. No tiene planes de casarse, a pesar de que esta locamente enamorada de un marroquí. Actualmente gana 1200 dólares. Cuida a un señor ciego, sordo y de avanzada edad. Tiene que asearlo, cuidarlo y velar por su salud.
“Al principio no me gustaba este trabajo, debido a que el señor quería que duerma con él porque decía que tenia miedo. Yo me opuse rotundamente. Incluso, estuve a punto de dejar el trabajo, pero la hija me pidió que tenga paciencia”, relato con ademanes que adornaban su explicación.
Anita sale los sábados por la tarde e ingresa los domingos por la noche. Viste a la moda italiana y tiene pensado regresar al Ecuador, pero no para quedarse. “Creo que no me voy acostumbrar en mi país”, dice. Además, agrega: “Tengo pensado traer a mi hermana para que me haga compañía”. Los días de esta criatura pasan volando. Ella tiene formada su película y nadie puede sacarla de esta.
No consulte con él para detallar unas líneas de este personaje que pronto saldrá en escena. Sin embargo, invito a Freddy Calle Suri para que sea parte de esta historia.
Freddy es contador, graduado en el prestigioso colegio Francisco de Orellana. Amigo del amigo en todos los actos de su vida. Nos conocimos hace más de 30 años. En la ciudadela Huancavilca, ubicada al sur de Guayaquil.
Freddy siempre ha sido emprendedor, pese a su limitación física: invalido. Sus piernas son una silla de ruedas y con ella va donde ustedes no tienen ni la mas mínima idea. Hace dos años tomó un avión y se mando a cambiar a Roma, con la ayuda de su hermano Gonzalo que también tiene una historia digna de aplausos.
Freddy –como todos- tuvo que morder muchos sinsabores. Aprender el idioma y, sobre todo, a movilizarse por sí solo en una ciudad de más de 15 millones de habitantes y con un tránsito de mil por hora.
Trabaja en una agencia de teléfonos de propiedad de su hermano. Atiende de 09h00 a 21h30 a cientos de turistas de todas las nacionalidades. Actualmente, es un perito en el idioma, telefonía y computación.
Los buses ya lo conocen y se detienen para llevarlo. El exige que se abra la plataforma para poder subir su transporte. Si no lo hace, la voz de éste ecuatoriano con un idioma italiano perfecto, se hace sentir. El resto es maravilloso, por lo que hace y produce. Un ejemplo digno de imitar.
Tiene pensado volver a Ecuador para diciembre. Espero reunir cierto capital para montar su propia empresa. Pero cuando le pregunte si tenía pensado regresar dijo enfáticamente: “Aquí -en Roma- no me quedo ni loco”.
Como en casa
Si alguna vez me sentí en casa fue cuando llegue a Casilina 309 en Roma. Ahí se encuentra el local de Ecuatel y sitio de reunión de todos los ecuatorianos que habitan por ese sector. Ellos, después de sus jornadas de trabajo -los que tienen-, acuden al lugar mencionado para contar sus penas y ver caer la noche.
Pero, a parte de aquello, este acogedor sitio reúne a un gran sector de la ciudadela Huancavilca. Acá se encuentra Gonzalo, Freddy, Ramiro y Nidia Calle Suri. Patricio Romero, Patricio y Jacinto Argudo, Miguel Zanipatín, Roy y su hijo John. Y claro está quien escribe. Nidia dejó escapar una frase elegante y llena de significado para los que estábamos reunidos ese día: “Sólo falta el arbolito. Aquel arbolito que nos protegía del sol y la lluvia en nuestro natal Ecuador”.
Gonzalo tiene 18 años por estos lugares. Su esfuerzo le ha brindado una satisfacción enorme, posee un negocio propio y les da oportunidad a sus hermanos para que trabajen en él. Además, es un maestro de todos los quehaceres del hogar donde da cabida a cuatro ecuatorianos más, convirtiéndose de esa forma en un “capo” -jefe-ecuatoriano.
Una de las virtudes de Gonzalo es que siempre ha estado presto a dar la mano a sus coterráneos, que llegan por esos sectores, a pesar de que algunos le han jugado el número “chueco”, como él suele decir.
Su esfuerzo no es de ahora, sino de aquellos días en que tuvo que dormir -en plena Navidad- en la calle. “Pero eso ya está en el manual de los recuerdos” anota. Tiene compromiso con una compatriota y, según él, no desea retornar a Ecuador. Sin embargo, dice que en cualquier momento agarra sus pertenencias y se manda a cambiar al hogar que está construyendo en uno de los mejores sectores de Guayaquil, producto de su esfuerzo.
“Ñato” -como se lo conoce- hace de jefe de familia con sus hermanos. Los cuida, ayuda y protege. Además siempre está pendiente de sus padres, a los que quiere traer de vacaciones. Ramiro se está labrando su propio destino. Ha madurado enormemente y su visión es única. Indica que su esfuerzo tendrá su recompensa. A diferencia de su hermano, sueña con regresar a su país como los grandes. Los 10 años que lleva le han permitido tener su casa propia en Guayaquil, y en los actuales momentos pretende abrir un negocio. Además de estar al servicio de la iglesia, maneja también las cuentas de Ecuatel.
Nidia tiene 4 años y busca hacer lo suyo. Trata de adaptarse al medio y lograr su cometido. Extraña a sus padres y en especial a Diana, su hermana. Hasta la presente no se ha resignado a quedarse, pues “no tengo pensado vivir en este mundo”.
Patricio Romero sigue juvenil. Sueña con poseer todo y eso es valedero en estas tierras. Adquirió una moto para movilizarse y realizar los dos trabajos que tiene. Manifiesta que no regresará a Ecuador hasta lograr su cometido, mientras tanto, sigue soñando, y hasta está enamorado.
Patricio Argudo se muestra más sereno. Dice que regresa en contados días. Extraña su vida marcada en la bohemia, farándula y el canto, de los que según sus propias expresiones, no debió haber salido nunca. Lleva 11 años. Un accidente lo mantiene en reposo, pero con deseos locos de trabajar y ganar la cantidad que se ha fijado.
Miguel Zanipatín también intenta hacer historia. Tranquilo y buen trabajador. Maneja un auto último modelo y conoce Italia como la palma de su mano. Su sueño inmediato, además del ahorro que está haciendo, es llevar a su madre a conocer Europa. Para eso trabaja. Ya está en nuestro país y cuenta con negocio propio.
Jacinto Argudo está en Francia. Cada quincena regresa a Roma para celebrar su salida. A pesar de ganar bien, no se acostumbra la vida que lleva y solamente se ha resignado. Indica y sin pelos en la lengua que “uno acá lleva una vida de perros. Come como perro y sueña como perro”. Insiste que en cualquier momento pega la media vuelta.
Roy es padre y John su hijo. Roy trata de hacer una nueva vida después de la muerte de su esposa -Doris-. Su esfuerzo, poco a poco, va dando los frutos deseados. Mientras que John está en terminando la secundaria y es uno de los más “pinteros” del centro educativo. Domina el italiano a la perfección y es hincha de la Roma, porque “se parece a Barcelona”, expresa, con su carita ingenua.
Otro de los personajes que también ingresa en este grupo es Rubén Nieto Alvarado. Sus sueños son normales. No quiere ni más ni menos. Trata de ganarse la vida sana y honradamente. Manifiesta que es “propio”, de los pies a la cabeza. Su vida es el “Chino”, su hijo. Por quién vela, a quién cuida y protege. Tiene en mente salir adelante con su familia, pero, al igual que otros apenas tenga lo suyo pega la media vuelta y dice: “Como dijo el ginecólogo de mi amigo Tyrone, parto sin dolor”. Ya está de vuelta con nosotros.
Un caso para el olvido
Conseguir trabajo en Europa no es nada fácil. Hay diferentes barreras que primero tienes que salvarlas para tener un trabajo. El primer paso, si vienes a Italia, es dominar el idioma. Si no lo hablas a la perfección, por lo menos tienes que defenderte, de lo contrario será difícil encontrar algo. Otro de los requisitos es tener los documentos en regla, caso contrario, seguirás tal como llegaste.
Luego viene el intermediario, o la persona que te recomienda. Hacer la cita o “apuntamento” no es de la noche a la mañana, pero al final tiene su recompensa. Si sorteas estas dificultades, no tendrás problemas. Caso contrario, las posibilidades se verán mermadas.
En tanto, deberás conformarte con la dadiva de los compañeros -en ciertos casos y si es que queda- y de lo que puede regalarte la iglesia. Con todo aquello no es difícil encontrar compatriotas que tienen uno, dos, tres, cuatro meses, inclusive un año, sin trabajar, y si lo hacen es por horas.
“Aquí he perdido la fe. Ya no tengo rezo y Dios Parece que se ha olvidado de mi”, dice en voz baja Walter. Un hombre de unos 30 años que vino en busca de días mejores, pero que el destino le ha jugado una mala pasada. “Quiero regresar a Ecuador, pero con algo de dinero. Ojala lo logre en estos días”, acota. Casos como los de Walter se repiten diariamente, sumándose a ellos el tiempo perdido.
“No sé dónde estoy y qué estoy haciendo acá”, manifiesta Cristina, una ambateña de 20 años quién está como loca por conseguir trabajo. “No me sale nada. Es como si estuviera salada”, dice con voz entrecortada y a punto de llorar.
Otro caso es el de Carmen, quién busca nacionalizarse para tener mejores días. “Tengo cinco años y mis papeles están a punto de salirme. Ojala que con ellos pueda tener mejor suerte y encontrar pronto un trabajo”, agrega.
Alfredo no se queda atrás y sostiene que no tiene en quién confiar. “Acá los ecuatorianos se transforman. Son otros. No sé que es lo que les pasa. Si es por las penurias que pasan o por el sistema que los obliga actuar así”.
Estos y otros lamentos son a diario. Sin embargo, Walter, Cristina, Carmen y el mismo Alfredo se aferran a que pronto cambiarán sus días.
Otra de las persona desesperadas es Carla Mendieta. No sabe qué hacer. La desesperación ha hecho presa de ella. “Vine porque deseo cosas mejores pero no me ha salido nada”, refiere.
Antonio -tocayo del autor- y su hermana tienen un caso parecido. Son ambateños y lindas personas. Días atrás se les murió el abuelo, que hizo de papá al fallecer este. La noticia les cayó como un balde con agua fría y no dudaron en viajar a Ecuador, pero las deudas también tocan su cuello y no les quedó más remedio que resignarse a la distancia.
Quizá por todos los sinsabores que tiene, es que el ecuatoriano se transforma. Las humillaciones que debe soportar y los obstáculos que, muchas veces, no ha logrado superar, son los principales problemas de los emigrantes.
Acá todos tratan de “pelar su propia gallina”. Es decir cada quién defiende su espacio y eso a la larga es válido por lo que han sentido, han hecho y han sufrido. Por suerte, no me tocó vivirlo a plenitud aquello, pero lo observé y sentí. Son pocos los compatriotas que te dan la mano, pero muchos de ellos se transforman. Cambian de mentalidad, de la noche a la mañana.
Se hacen duros. Fuertes. Su corazón se transforma. No lo desean, pero el medio se los exige y a partir de ahí nada es gratis. Y entre ellos comienzan a comerse. No ceden. Se hacen hostiles y hasta peligrosos, pero -repito- no es culpa de ellos, sino del medio que los rodea y de cómo tiene que defenderse.
Cuidar a una persona de avanzada edad, o que haya perdido la razón, es uno de los trabajos más comunes en Europa. Además, están los trabajos en los campos, fabricas, los de pasear al perro, ser chofer, servir como mayordomo, albañil, limpiar bodega, niñera inclusive entra en este grupo la profesión mas vieja del mundo, entre otros.
Salvo que poseas una suerte extraordinaria ocuparas otro cargo, de lo contrario, tendrás que conformarte con los antes mencionados.
Anita es una agraciada chica. La conocí cuando hacia una llamada a Ecuador. Ella me contó su historia. Llego a Italia a los 11 años. Una familia italo-ecuatoriana la tuvo secuestrada por espacio de cuatros años. No la dejaban salir y le prohibieron que hablara con sus progenitores.
En aquella casa paso 4 años; allí tenía que limpiar la vivienda, lavar, cocinar y cuidar a los niños, sin recibí dinero alguno. Durante esos años de martirio, fue creciendo y tuvo la oportunidad de conocer amigos que le abrieron los ojos y la ayudaron para que saliera de donde estaba. Cosa que al final ocurrió.
Anita dice de manera vivaracha que ha perdonado a sus secuestradores y que deja a Dios cualquier rencor. Hoy busca la manera de hacer dinero para enviárselo a su “viejo” y “vieja”, como ella llama a sus padres. No tiene planes de casarse, a pesar de que esta locamente enamorada de un marroquí. Actualmente gana 1200 dólares. Cuida a un señor ciego, sordo y de avanzada edad. Tiene que asearlo, cuidarlo y velar por su salud.
“Al principio no me gustaba este trabajo, debido a que el señor quería que duerma con él porque decía que tenia miedo. Yo me opuse rotundamente. Incluso, estuve a punto de dejar el trabajo, pero la hija me pidió que tenga paciencia”, relato con ademanes que adornaban su explicación.
Anita sale los sábados por la tarde e ingresa los domingos por la noche. Viste a la moda italiana y tiene pensado regresar al Ecuador, pero no para quedarse. “Creo que no me voy acostumbrar en mi país”, dice. Además, agrega: “Tengo pensado traer a mi hermana para que me haga compañía”. Los días de esta criatura pasan volando. Ella tiene formada su película y nadie puede sacarla de esta.
No consulte con él para detallar unas líneas de este personaje que pronto saldrá en escena. Sin embargo, invito a Freddy Calle Suri para que sea parte de esta historia.
Freddy es contador, graduado en el prestigioso colegio Francisco de Orellana. Amigo del amigo en todos los actos de su vida. Nos conocimos hace más de 30 años. En la ciudadela Huancavilca, ubicada al sur de Guayaquil.
Freddy siempre ha sido emprendedor, pese a su limitación física: invalido. Sus piernas son una silla de ruedas y con ella va donde ustedes no tienen ni la mas mínima idea. Hace dos años tomó un avión y se mando a cambiar a Roma, con la ayuda de su hermano Gonzalo que también tiene una historia digna de aplausos.
Freddy –como todos- tuvo que morder muchos sinsabores. Aprender el idioma y, sobre todo, a movilizarse por sí solo en una ciudad de más de 15 millones de habitantes y con un tránsito de mil por hora.
Trabaja en una agencia de teléfonos de propiedad de su hermano. Atiende de 09h00 a 21h30 a cientos de turistas de todas las nacionalidades. Actualmente, es un perito en el idioma, telefonía y computación.
Los buses ya lo conocen y se detienen para llevarlo. El exige que se abra la plataforma para poder subir su transporte. Si no lo hace, la voz de éste ecuatoriano con un idioma italiano perfecto, se hace sentir. El resto es maravilloso, por lo que hace y produce. Un ejemplo digno de imitar.
Tiene pensado volver a Ecuador para diciembre. Espero reunir cierto capital para montar su propia empresa. Pero cuando le pregunte si tenía pensado regresar dijo enfáticamente: “Aquí -en Roma- no me quedo ni loco”.
Como en casa
Si alguna vez me sentí en casa fue cuando llegue a Casilina 309 en Roma. Ahí se encuentra el local de Ecuatel y sitio de reunión de todos los ecuatorianos que habitan por ese sector. Ellos, después de sus jornadas de trabajo -los que tienen-, acuden al lugar mencionado para contar sus penas y ver caer la noche.
Pero, a parte de aquello, este acogedor sitio reúne a un gran sector de la ciudadela Huancavilca. Acá se encuentra Gonzalo, Freddy, Ramiro y Nidia Calle Suri. Patricio Romero, Patricio y Jacinto Argudo, Miguel Zanipatín, Roy y su hijo John. Y claro está quien escribe. Nidia dejó escapar una frase elegante y llena de significado para los que estábamos reunidos ese día: “Sólo falta el arbolito. Aquel arbolito que nos protegía del sol y la lluvia en nuestro natal Ecuador”.
Gonzalo tiene 18 años por estos lugares. Su esfuerzo le ha brindado una satisfacción enorme, posee un negocio propio y les da oportunidad a sus hermanos para que trabajen en él. Además, es un maestro de todos los quehaceres del hogar donde da cabida a cuatro ecuatorianos más, convirtiéndose de esa forma en un “capo” -jefe-ecuatoriano.
Una de las virtudes de Gonzalo es que siempre ha estado presto a dar la mano a sus coterráneos, que llegan por esos sectores, a pesar de que algunos le han jugado el número “chueco”, como él suele decir.
Su esfuerzo no es de ahora, sino de aquellos días en que tuvo que dormir -en plena Navidad- en la calle. “Pero eso ya está en el manual de los recuerdos” anota. Tiene compromiso con una compatriota y, según él, no desea retornar a Ecuador. Sin embargo, dice que en cualquier momento agarra sus pertenencias y se manda a cambiar al hogar que está construyendo en uno de los mejores sectores de Guayaquil, producto de su esfuerzo.
“Ñato” -como se lo conoce- hace de jefe de familia con sus hermanos. Los cuida, ayuda y protege. Además siempre está pendiente de sus padres, a los que quiere traer de vacaciones. Ramiro se está labrando su propio destino. Ha madurado enormemente y su visión es única. Indica que su esfuerzo tendrá su recompensa. A diferencia de su hermano, sueña con regresar a su país como los grandes. Los 10 años que lleva le han permitido tener su casa propia en Guayaquil, y en los actuales momentos pretende abrir un negocio. Además de estar al servicio de la iglesia, maneja también las cuentas de Ecuatel.
Nidia tiene 4 años y busca hacer lo suyo. Trata de adaptarse al medio y lograr su cometido. Extraña a sus padres y en especial a Diana, su hermana. Hasta la presente no se ha resignado a quedarse, pues “no tengo pensado vivir en este mundo”.
Patricio Romero sigue juvenil. Sueña con poseer todo y eso es valedero en estas tierras. Adquirió una moto para movilizarse y realizar los dos trabajos que tiene. Manifiesta que no regresará a Ecuador hasta lograr su cometido, mientras tanto, sigue soñando, y hasta está enamorado.
Patricio Argudo se muestra más sereno. Dice que regresa en contados días. Extraña su vida marcada en la bohemia, farándula y el canto, de los que según sus propias expresiones, no debió haber salido nunca. Lleva 11 años. Un accidente lo mantiene en reposo, pero con deseos locos de trabajar y ganar la cantidad que se ha fijado.
Miguel Zanipatín también intenta hacer historia. Tranquilo y buen trabajador. Maneja un auto último modelo y conoce Italia como la palma de su mano. Su sueño inmediato, además del ahorro que está haciendo, es llevar a su madre a conocer Europa. Para eso trabaja. Ya está en nuestro país y cuenta con negocio propio.
Jacinto Argudo está en Francia. Cada quincena regresa a Roma para celebrar su salida. A pesar de ganar bien, no se acostumbra la vida que lleva y solamente se ha resignado. Indica y sin pelos en la lengua que “uno acá lleva una vida de perros. Come como perro y sueña como perro”. Insiste que en cualquier momento pega la media vuelta.
Roy es padre y John su hijo. Roy trata de hacer una nueva vida después de la muerte de su esposa -Doris-. Su esfuerzo, poco a poco, va dando los frutos deseados. Mientras que John está en terminando la secundaria y es uno de los más “pinteros” del centro educativo. Domina el italiano a la perfección y es hincha de la Roma, porque “se parece a Barcelona”, expresa, con su carita ingenua.
Otro de los personajes que también ingresa en este grupo es Rubén Nieto Alvarado. Sus sueños son normales. No quiere ni más ni menos. Trata de ganarse la vida sana y honradamente. Manifiesta que es “propio”, de los pies a la cabeza. Su vida es el “Chino”, su hijo. Por quién vela, a quién cuida y protege. Tiene en mente salir adelante con su familia, pero, al igual que otros apenas tenga lo suyo pega la media vuelta y dice: “Como dijo el ginecólogo de mi amigo Tyrone, parto sin dolor”. Ya está de vuelta con nosotros.
Un caso para el olvido
Conseguir trabajo en Europa no es nada fácil. Hay diferentes barreras que primero tienes que salvarlas para tener un trabajo. El primer paso, si vienes a Italia, es dominar el idioma. Si no lo hablas a la perfección, por lo menos tienes que defenderte, de lo contrario será difícil encontrar algo. Otro de los requisitos es tener los documentos en regla, caso contrario, seguirás tal como llegaste.
Luego viene el intermediario, o la persona que te recomienda. Hacer la cita o “apuntamento” no es de la noche a la mañana, pero al final tiene su recompensa. Si sorteas estas dificultades, no tendrás problemas. Caso contrario, las posibilidades se verán mermadas.
En tanto, deberás conformarte con la dadiva de los compañeros -en ciertos casos y si es que queda- y de lo que puede regalarte la iglesia. Con todo aquello no es difícil encontrar compatriotas que tienen uno, dos, tres, cuatro meses, inclusive un año, sin trabajar, y si lo hacen es por horas.
“Aquí he perdido la fe. Ya no tengo rezo y Dios Parece que se ha olvidado de mi”, dice en voz baja Walter. Un hombre de unos 30 años que vino en busca de días mejores, pero que el destino le ha jugado una mala pasada. “Quiero regresar a Ecuador, pero con algo de dinero. Ojala lo logre en estos días”, acota. Casos como los de Walter se repiten diariamente, sumándose a ellos el tiempo perdido.
“No sé dónde estoy y qué estoy haciendo acá”, manifiesta Cristina, una ambateña de 20 años quién está como loca por conseguir trabajo. “No me sale nada. Es como si estuviera salada”, dice con voz entrecortada y a punto de llorar.
Otro caso es el de Carmen, quién busca nacionalizarse para tener mejores días. “Tengo cinco años y mis papeles están a punto de salirme. Ojala que con ellos pueda tener mejor suerte y encontrar pronto un trabajo”, agrega.
Alfredo no se queda atrás y sostiene que no tiene en quién confiar. “Acá los ecuatorianos se transforman. Son otros. No sé que es lo que les pasa. Si es por las penurias que pasan o por el sistema que los obliga actuar así”.
Estos y otros lamentos son a diario. Sin embargo, Walter, Cristina, Carmen y el mismo Alfredo se aferran a que pronto cambiarán sus días.
Otra de las persona desesperadas es Carla Mendieta. No sabe qué hacer. La desesperación ha hecho presa de ella. “Vine porque deseo cosas mejores pero no me ha salido nada”, refiere.
Antonio -tocayo del autor- y su hermana tienen un caso parecido. Son ambateños y lindas personas. Días atrás se les murió el abuelo, que hizo de papá al fallecer este. La noticia les cayó como un balde con agua fría y no dudaron en viajar a Ecuador, pero las deudas también tocan su cuello y no les quedó más remedio que resignarse a la distancia.
Quizá por todos los sinsabores que tiene, es que el ecuatoriano se transforma. Las humillaciones que debe soportar y los obstáculos que, muchas veces, no ha logrado superar, son los principales problemas de los emigrantes.
Acá todos tratan de “pelar su propia gallina”. Es decir cada quién defiende su espacio y eso a la larga es válido por lo que han sentido, han hecho y han sufrido. Por suerte, no me tocó vivirlo a plenitud aquello, pero lo observé y sentí. Son pocos los compatriotas que te dan la mano, pero muchos de ellos se transforman. Cambian de mentalidad, de la noche a la mañana.
Se hacen duros. Fuertes. Su corazón se transforma. No lo desean, pero el medio se los exige y a partir de ahí nada es gratis. Y entre ellos comienzan a comerse. No ceden. Se hacen hostiles y hasta peligrosos, pero -repito- no es culpa de ellos, sino del medio que los rodea y de cómo tiene que defenderse.
miércoles, 7 de enero de 2009
No todo lo que brilla es Europa IV
Un trabajo rutinario
Cuidar a una persona de avanzada edad o que haya perdido la razón es uno de los trabajos más comunes en Europa. Además, están los trabajos en los campos, fábricas, los de pasear al perro, ser chofer, servir como mayordomo, albañil, limpiar bodega, niñera, inclusive entra en este grupo la profesión mas vieja del mundo.
Salvo que tengas una suerte extraordinaria ocuparás otro cargo, de lo contrario, tendrás que conformarte con los antes mencionados.
Anita es una agraciada chica. La conocí cuando hacía una llamada a Ecuador. Ella me contó su historia. Llegó a Italia a los 11 años. Una familia ítalo-ecuatoriana la tuvo secuestrada por espacio de cuatros años. No la dejaban salir y le prohibieron que hablara con sus progenitores.
En aquella casa pasó 4 años. Allí tenía que limpiar la vivienda, lavar, cocinar y cuidar a los niños, sin recibir dinero alguno. Durante esos años de martirio, fue creciendo y tuvo la oportunidad de conocer amigos que le abrieron los ojos y la ayudaron para que saliera de donde estaba. Cosa que al final ocurrió.
Anita dice de manera jocosa que ha perdonado a sus secuestradores y que le deja a Dios cualquier rencor. Hoy busca la manera de hacer dinero para enviárselo a su “viejo” y “vieja”, como ella llama a sus padres. No tiene planes de casarse, a pesar de que está locamente enamorada de un marroquí. Actualmente gana 1.200 dólares (unos 1.500 euros). Cuida a un señor ciego, sordo y de avanzada edad. Tiene que asearlo, cuidarlo y velar por su salud.
“Al principio no me gustaba este trabajo, debido a que el señor quería que durmiera con él porque decía que tenia miedo. Yo me opuse rotundamente. Incluso, estuve a punto de dejar el trabajo, pero la hija me pidió que tenga paciencia”, relata con ademanes que adornaban su explicación.
Anita sale los sábados por la tarde e ingresa los domingos por la noche. Viste a la moda italiana y tiene pensado regresar al Ecuador, pero no para quedarse. “Creo que no me voy a acostumbrar en mi país”, dice. Además, agrega: “Tengo pensado traer a mi hermana para que me haga compañía”. Los días de esta criatura pasan volando. Ella tiene formada su película y nadie puede sacarla de esta.
No consulté con él para detallar unas líneas de este personaje que pronto saldrá en escena. Sin embargo, invito a Freddy Calle Suri para que sea parte de esta historia.
Freddy es contador, graduado en el prestigioso colegio Francisco de Orellana. Amigo del amigo. Nos conocimos hace más de 30 años. En la ciudadela Huancavilca, ubicada al sur de la cálida Guayaquil.
Freddy siempre ha sido emprendedor, pese a su limitación física: invalido. Sus piernas son una silla de ruedas y con ella va donde ustedes no tienen ni la mas mínima idea. Hace dos años tomó un avión y se mando a cambiar a Roma, con la ayuda de su hermano Gonzalo que también tiene una historia digna de aplausos.
Freddy –como todos- tuvo que morder muchos sinsabores. Aprender el idioma y, sobre todo, movilizarse por sí solo en una ciudad de más de 15 millones de habitantes y con un tránsito a mil por hora.
Trabaja en una agencia de teléfonos de propiedad de su hermano. Atiende de 09h00 a 21h30 a cientos de turistas de todas las nacionalidades. Actualmente, es un perito en el idioma, telefonía y computación.
Los buses ya lo conocen y se detienen para llevarlo. Él exige que se abra la plataforma para subir su transporte. Si no lo hace, la voz de este ecuatoriano con un idioma italiano perfecto, se hace sentir. El resto es maravilloso, por lo que hace y produce. Un ejemplo digno de imitar.
Tiene pensado volver a Ecuador para diciembre. Espera reunir cierto capital para crear su propia empresa. Pero cuando le pregunté si tenía pensado regresar dijo enfáticamente: “Aquí -en Roma- no me quedo ni loco”.
Como en casa
Si alguna vez me sentí como en casa fue cuando llegué a Casilina 309, en Roma. Ahí se encuentra el local de Ecuatel y sitio de reunión de todos los ecuatorianos que habitan por ese sector. Ellos, después de sus jornadas de trabajo -los que tienen-, acuden al lugar mencionado para contar sus penas y ver caer la noche.
Pero, aparte de eso, este acogedor sitio reúne a un gran sector de la ciudadela Huancavilca. Acá se encuentra Gonzalo, Freddy, Ramiro y Nidia Calle Suri. Patricio Romero, Patricio y Jacinto Argudo, Miguel Zanipatín, Roy y su hijo John. Y claro está quien escribe. Nidia dejó escapar una frase llena de significado para los que estábamos reunidos ese día: “Solo falta el arbolito. Aquel arbolito que nos protegía del sol y la lluvia en nuestro natal Ecuador”.
Gonzalo tiene 18 años por estos lugares. Su esfuerzo ha sido recompensado, pues posee un negocio propio y les da oportunidad a sus hermanos para que trabajen en él. Además, es un maestro en todos los quehaceres del hogar donde da cabida a cuatro ecuatorianos más, convirtiéndose de esa forma en un “capo” -jefe- ecuatoriano.
Una de las virtudes de Gonzalo es que siempre ha estado presto a dar la mano a sus coterráneos que llegan por esos sectores, a pesar de que algunos le han jugado el número “chueco”, como él suele decir.
Su esfuerzo no es de ahora, sino de aquellos días en que tuvo que dormir -en plena Navidad- en la calle. “Pero eso ya está en el manual de los recuerdos”, señala. Tiene compromiso con una compatriota y, según él, no desea retornar a Ecuador. Sin embargo, dice que en cualquier momento agarra sus pertenencias y se manda a cambiar al hogar que está construyendo en uno de los mejores sectores de Guayaquil.
“Ñato” -como se lo conoce- hace de jefe de familia con sus hermanos. Los cuida y ayuda. Además, siempre está pendiente de sus padres, a los que quiere traer de vacaciones.
Ramiro se está labrando su propio destino. Indica que su esfuerzo tendrá su recompensa. A diferencia de su hermano, sueña con regresar a su país como los grandes. Los 10 años que lleva en Italia le han permitido tener su casa propia en Guayaquil, y en los actuales momentos pretende abrir un negocio. Además de estar al servicio de la iglesia, maneja también las cuentas de Ecuatel.
Nidia tiene 4 años y busca hacer lo suyo. Trata de adaptarse al medio y lograr su propósito. Extraña a sus padres y en especial a Diana, su hermana. Hasta la presente no se ha resignado a quedarse, pues “no tengo pensado vivir en este mundo”.
Patricio Romero sueña con comprarse de todo. Adquirió una moto para movilizarse y realizar los dos trabajos que tiene allá. Manifiesta que no regresará a Ecuador hasta lograr su objetivo, mientras tanto, sigue soñando, y está enamorado.
Patricio Argudo se muestra sereno. Él regresaba en contados días a Ecuador. Extrañaba su vida marcada en la bohemia, farándula y el canto, de la que, según sus propias expresiones, no debió haber salido nunca. Lleva 11 años fuera del país. Un accidente lo mantiene en reposo, pero con deseos locos de trabajar y ganar la cantidad que se ha fijado.
Miguel Zanipatín también intenta hacer historia. Maneja un auto último modelo y conoce Italia como la palma de su mano. Su sueño inmediato, además del ahorro que está haciendo, es llevar a su madre a conocer Europa. Para eso trabaja. Está en nuestro país y tiene negocio propio.
Jacinto Argudo está en Francia. Cada quincena regresa a Roma para celebrar su salida. A pesar de ganar bien, no se acostumbra a la vida que lleva y solamente se ha resignado. Indica sin pelos en la lengua que “uno acá lleva una vida de perros. Come como perro y sueña como perro”. Insiste en que en cualquier momento pega la media vuelta. Como efectivamente lo hizo. Ahora tiene su vehículo y le va bien junto con su familia.
Roy y John, padre e hijo. Roy trata de hacer una nueva vida después de la muerte de su esposa -Doris-. Su esfuerzo, poco a poco, va dando los frutos deseados. Mientras que John está en terminando la secundaria y es uno de los más “pinteros” del centro educativo. Domina el italiano a la perfección y es hincha de la Roma, porque “se parece a Barcelona de Guayaquil”, expresa, con su carita ingenua.
Otro de los personajes que también ingresa en este grupo es Rubén Nieto Alvarado. Sus sueños como los de todos los que viajan al extranjero para labrarse un mejor futuro. Trata de ganarse la vida sana y honradamente. Su vida es el “Chino”, su hijo. Por quien vela y protege. Tiene en mente salir adelante con su familia, pero al igual que otros apenas tenga lo suyo pega la media vuelta y dice: “Como dijo el ginecólogo de mi amigo Tyrone, parto sin dolor”. Y así fue. Está con nosotros en Ecuador, en Guayaquil para ser exactos.
Cuidar a una persona de avanzada edad o que haya perdido la razón es uno de los trabajos más comunes en Europa. Además, están los trabajos en los campos, fábricas, los de pasear al perro, ser chofer, servir como mayordomo, albañil, limpiar bodega, niñera, inclusive entra en este grupo la profesión mas vieja del mundo.
Salvo que tengas una suerte extraordinaria ocuparás otro cargo, de lo contrario, tendrás que conformarte con los antes mencionados.
Anita es una agraciada chica. La conocí cuando hacía una llamada a Ecuador. Ella me contó su historia. Llegó a Italia a los 11 años. Una familia ítalo-ecuatoriana la tuvo secuestrada por espacio de cuatros años. No la dejaban salir y le prohibieron que hablara con sus progenitores.
En aquella casa pasó 4 años. Allí tenía que limpiar la vivienda, lavar, cocinar y cuidar a los niños, sin recibir dinero alguno. Durante esos años de martirio, fue creciendo y tuvo la oportunidad de conocer amigos que le abrieron los ojos y la ayudaron para que saliera de donde estaba. Cosa que al final ocurrió.
Anita dice de manera jocosa que ha perdonado a sus secuestradores y que le deja a Dios cualquier rencor. Hoy busca la manera de hacer dinero para enviárselo a su “viejo” y “vieja”, como ella llama a sus padres. No tiene planes de casarse, a pesar de que está locamente enamorada de un marroquí. Actualmente gana 1.200 dólares (unos 1.500 euros). Cuida a un señor ciego, sordo y de avanzada edad. Tiene que asearlo, cuidarlo y velar por su salud.
“Al principio no me gustaba este trabajo, debido a que el señor quería que durmiera con él porque decía que tenia miedo. Yo me opuse rotundamente. Incluso, estuve a punto de dejar el trabajo, pero la hija me pidió que tenga paciencia”, relata con ademanes que adornaban su explicación.
Anita sale los sábados por la tarde e ingresa los domingos por la noche. Viste a la moda italiana y tiene pensado regresar al Ecuador, pero no para quedarse. “Creo que no me voy a acostumbrar en mi país”, dice. Además, agrega: “Tengo pensado traer a mi hermana para que me haga compañía”. Los días de esta criatura pasan volando. Ella tiene formada su película y nadie puede sacarla de esta.
No consulté con él para detallar unas líneas de este personaje que pronto saldrá en escena. Sin embargo, invito a Freddy Calle Suri para que sea parte de esta historia.
Freddy es contador, graduado en el prestigioso colegio Francisco de Orellana. Amigo del amigo. Nos conocimos hace más de 30 años. En la ciudadela Huancavilca, ubicada al sur de la cálida Guayaquil.
Freddy siempre ha sido emprendedor, pese a su limitación física: invalido. Sus piernas son una silla de ruedas y con ella va donde ustedes no tienen ni la mas mínima idea. Hace dos años tomó un avión y se mando a cambiar a Roma, con la ayuda de su hermano Gonzalo que también tiene una historia digna de aplausos.
Freddy –como todos- tuvo que morder muchos sinsabores. Aprender el idioma y, sobre todo, movilizarse por sí solo en una ciudad de más de 15 millones de habitantes y con un tránsito a mil por hora.
Trabaja en una agencia de teléfonos de propiedad de su hermano. Atiende de 09h00 a 21h30 a cientos de turistas de todas las nacionalidades. Actualmente, es un perito en el idioma, telefonía y computación.
Los buses ya lo conocen y se detienen para llevarlo. Él exige que se abra la plataforma para subir su transporte. Si no lo hace, la voz de este ecuatoriano con un idioma italiano perfecto, se hace sentir. El resto es maravilloso, por lo que hace y produce. Un ejemplo digno de imitar.
Tiene pensado volver a Ecuador para diciembre. Espera reunir cierto capital para crear su propia empresa. Pero cuando le pregunté si tenía pensado regresar dijo enfáticamente: “Aquí -en Roma- no me quedo ni loco”.
Como en casa
Si alguna vez me sentí como en casa fue cuando llegué a Casilina 309, en Roma. Ahí se encuentra el local de Ecuatel y sitio de reunión de todos los ecuatorianos que habitan por ese sector. Ellos, después de sus jornadas de trabajo -los que tienen-, acuden al lugar mencionado para contar sus penas y ver caer la noche.
Pero, aparte de eso, este acogedor sitio reúne a un gran sector de la ciudadela Huancavilca. Acá se encuentra Gonzalo, Freddy, Ramiro y Nidia Calle Suri. Patricio Romero, Patricio y Jacinto Argudo, Miguel Zanipatín, Roy y su hijo John. Y claro está quien escribe. Nidia dejó escapar una frase llena de significado para los que estábamos reunidos ese día: “Solo falta el arbolito. Aquel arbolito que nos protegía del sol y la lluvia en nuestro natal Ecuador”.
Gonzalo tiene 18 años por estos lugares. Su esfuerzo ha sido recompensado, pues posee un negocio propio y les da oportunidad a sus hermanos para que trabajen en él. Además, es un maestro en todos los quehaceres del hogar donde da cabida a cuatro ecuatorianos más, convirtiéndose de esa forma en un “capo” -jefe- ecuatoriano.
Una de las virtudes de Gonzalo es que siempre ha estado presto a dar la mano a sus coterráneos que llegan por esos sectores, a pesar de que algunos le han jugado el número “chueco”, como él suele decir.
Su esfuerzo no es de ahora, sino de aquellos días en que tuvo que dormir -en plena Navidad- en la calle. “Pero eso ya está en el manual de los recuerdos”, señala. Tiene compromiso con una compatriota y, según él, no desea retornar a Ecuador. Sin embargo, dice que en cualquier momento agarra sus pertenencias y se manda a cambiar al hogar que está construyendo en uno de los mejores sectores de Guayaquil.
“Ñato” -como se lo conoce- hace de jefe de familia con sus hermanos. Los cuida y ayuda. Además, siempre está pendiente de sus padres, a los que quiere traer de vacaciones.
Ramiro se está labrando su propio destino. Indica que su esfuerzo tendrá su recompensa. A diferencia de su hermano, sueña con regresar a su país como los grandes. Los 10 años que lleva en Italia le han permitido tener su casa propia en Guayaquil, y en los actuales momentos pretende abrir un negocio. Además de estar al servicio de la iglesia, maneja también las cuentas de Ecuatel.
Nidia tiene 4 años y busca hacer lo suyo. Trata de adaptarse al medio y lograr su propósito. Extraña a sus padres y en especial a Diana, su hermana. Hasta la presente no se ha resignado a quedarse, pues “no tengo pensado vivir en este mundo”.
Patricio Romero sueña con comprarse de todo. Adquirió una moto para movilizarse y realizar los dos trabajos que tiene allá. Manifiesta que no regresará a Ecuador hasta lograr su objetivo, mientras tanto, sigue soñando, y está enamorado.
Patricio Argudo se muestra sereno. Él regresaba en contados días a Ecuador. Extrañaba su vida marcada en la bohemia, farándula y el canto, de la que, según sus propias expresiones, no debió haber salido nunca. Lleva 11 años fuera del país. Un accidente lo mantiene en reposo, pero con deseos locos de trabajar y ganar la cantidad que se ha fijado.
Miguel Zanipatín también intenta hacer historia. Maneja un auto último modelo y conoce Italia como la palma de su mano. Su sueño inmediato, además del ahorro que está haciendo, es llevar a su madre a conocer Europa. Para eso trabaja. Está en nuestro país y tiene negocio propio.
Jacinto Argudo está en Francia. Cada quincena regresa a Roma para celebrar su salida. A pesar de ganar bien, no se acostumbra a la vida que lleva y solamente se ha resignado. Indica sin pelos en la lengua que “uno acá lleva una vida de perros. Come como perro y sueña como perro”. Insiste en que en cualquier momento pega la media vuelta. Como efectivamente lo hizo. Ahora tiene su vehículo y le va bien junto con su familia.
Roy y John, padre e hijo. Roy trata de hacer una nueva vida después de la muerte de su esposa -Doris-. Su esfuerzo, poco a poco, va dando los frutos deseados. Mientras que John está en terminando la secundaria y es uno de los más “pinteros” del centro educativo. Domina el italiano a la perfección y es hincha de la Roma, porque “se parece a Barcelona de Guayaquil”, expresa, con su carita ingenua.
Otro de los personajes que también ingresa en este grupo es Rubén Nieto Alvarado. Sus sueños como los de todos los que viajan al extranjero para labrarse un mejor futuro. Trata de ganarse la vida sana y honradamente. Su vida es el “Chino”, su hijo. Por quien vela y protege. Tiene en mente salir adelante con su familia, pero al igual que otros apenas tenga lo suyo pega la media vuelta y dice: “Como dijo el ginecólogo de mi amigo Tyrone, parto sin dolor”. Y así fue. Está con nosotros en Ecuador, en Guayaquil para ser exactos.
lunes, 5 de enero de 2009
Las iglesias y los affitos
Aprender italiano y el ‘Once’
Una de las principales reglas es hablar el idioma italiano. De lo contrario no consigues absolutamente nada. Es por eso que los emigrantes acuden a las iglesias en busca de ayuda, en especial, para aprender italiano.
En Roma y en toda Italia, las iglesias, los lunes, miércoles y viernes, dictan clases con el afán de que los emigrantes se instruyan y puedan “defenderse”. Preparatorio, primer nivel y segundo nivel debes aprobar para de esa manera intentar hacer lo tuyo. El aprendizaje es sencillo, y por capítulos logras decir frases sin ningún problema.
Después de las clases entregan un tique para cenar. En un comedor pequeño, las personas van pasando una por una. En la mesa te aguarda una suculenta pasta –término medio-, un enorme pan curado por el tiempo y un vaso con agua.
Todos comen, lamen los platos. Nadie deja nada. Ahí van los que tienen o no trabajo.
Once… Once… Palabra típica en nuestro querido Guayaquil. Aquella sirve para alertar a los vendedores ambulantes que se apuestan en las calles. Once … Once… avisa que están cerca los Municipales y que tienen que cuidarse para no dejarse llevar o ser multados. En Europa, aquella palabra es utilizada por los ecuatorianos que se ponen “once” cuando sube el famoso y nada querido “billetero”.
El “billetero” es el personaje desagradable para los emigrantes. Él tiene la misión de controlar si el pasajero ha marcado su “billete” al utilizar el bus, metro o trinino –tren pequeño-.
Cada persona tiene la obligación de marcar su tique, pero muchos no lo hacen. Entonces, de un momento a otro, y medio camuflados, aparecen los billeteros que solicitan el boleto marcado. Si no lo tienes, fácilmente uno se gana la multa de 100 euros (150 dólares). El día sigue ‘caminando’ y los emigrantes haciendo lo mismo. Su viveza criolla la mantienen.
Una de las principales reglas es hablar el idioma italiano. De lo contrario no consigues absolutamente nada. Es por eso que los emigrantes acuden a las iglesias en busca de ayuda, en especial, para aprender italiano.
En Roma y en toda Italia, las iglesias, los lunes, miércoles y viernes, dictan clases con el afán de que los emigrantes se instruyan y puedan “defenderse”. Preparatorio, primer nivel y segundo nivel debes aprobar para de esa manera intentar hacer lo tuyo. El aprendizaje es sencillo, y por capítulos logras decir frases sin ningún problema.
Después de las clases entregan un tique para cenar. En un comedor pequeño, las personas van pasando una por una. En la mesa te aguarda una suculenta pasta –término medio-, un enorme pan curado por el tiempo y un vaso con agua.
Todos comen, lamen los platos. Nadie deja nada. Ahí van los que tienen o no trabajo.
Once… Once… Palabra típica en nuestro querido Guayaquil. Aquella sirve para alertar a los vendedores ambulantes que se apuestan en las calles. Once … Once… avisa que están cerca los Municipales y que tienen que cuidarse para no dejarse llevar o ser multados. En Europa, aquella palabra es utilizada por los ecuatorianos que se ponen “once” cuando sube el famoso y nada querido “billetero”.
El “billetero” es el personaje desagradable para los emigrantes. Él tiene la misión de controlar si el pasajero ha marcado su “billete” al utilizar el bus, metro o trinino –tren pequeño-.
Cada persona tiene la obligación de marcar su tique, pero muchos no lo hacen. Entonces, de un momento a otro, y medio camuflados, aparecen los billeteros que solicitan el boleto marcado. Si no lo tienes, fácilmente uno se gana la multa de 100 euros (150 dólares). El día sigue ‘caminando’ y los emigrantes haciendo lo mismo. Su viveza criolla la mantienen.
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