lunes, 27 de octubre de 2008

El "Jechu" y su fútbol

Confiesa que no guarda ningún resentimiento con nadie. Pero dice que le fallaron. De esa forma Jesús José Cárdenas Vega comienza a contar su paso por las filas azules, donde le quedó un sabor amargo tras su salida.
Es que al ‘Jechu’ -como lo llamaron cuando jugaba- le prometieron un retiro digno cuando colgó sus botines, pero de aquello nada se cumplió y tuvo que irse en silencio. Por la “sombrita”.
“Una vez más digo que no hay que confiar en la palabra del hombre. Te fallan, te entusiasman y al final no cumplen. No tengo represalia para nadie. Las personas se comportan como son. Si lo cumplen, a buena hora. Yo entré al fútbol ‘sin bombo ni platillos’ y, asimismo, me fui”, dice con un tono lleno de amargura al recordar el momento de su partida.
Es que a Cárdenas le prometieron una despedida por su entrega al club eléctrico, pero esa promesa nunca se cumplió. “Yo pude demandar a Emelec, pero mi corazón fue muy azul y no le quise hacer daño al equipo que respeto y quiero”, añade.
Pero no todo lo de Jesús Cárdenas fue tristeza. Hubo alegría, goles y buen fútbol.
El ex delantero de Emelec proviene de una familia de clase media. De unos padres que siempre buscaron la superación de sus hijos (cuatro hermanos: Galo, Jesús, Jorge y Fátima). “Cuando fui creciendo mis padres querían que fuera ingeniero. Incluso, nunca se imaginaron que me iba a dedicar al fútbol. Al principio a mi papá no le gustó la idea, pero después se hizo al dolor y me apoyó”.
De pequeño vivió al sur de la ciudad. En la ciudadela Villamil. Fue aguirrense (estudió en el colegio Aguirre Abad), pero después pasó hacer vicentino (colegio Vicente Rocafuerte), donde se consagró con su lema: ‘Donde hay una VR…hay un campeón’.
“Por el colegio llegué a Liga Deportiva Estudiantil, que fue mi segunda casa. Ahí aprendí todos secretos del fútbol, más la ayuda que había obtenido en las calles -donde también jugaba- me sirvió para formarme como jugador profesional”, señala el ‘Jechu’.
Cárdenas jugó toda su vida de delantero, aunque al final de su carrera deportiva lo hizo de enganche.
A la hora de indicar quién marcó su vida, futbolísticamente hablando, dice que hubo varios técnicos que lo ayudaron como “el abogado Yagual, José Luis Contreras, el arquitecto Aguirre, Ignomiriello, Juan Eduardo Hobberg, Jorge Lazo, Ángel Castelnoble. Todos ellos me ayudaron a crecer”, asegura.
De los goles indica que todos fueron espectaculares. Uno mejor que el otro, pero los que lo llenaban de satisfacción eran los que marcaba en un Clásico, ya que los consideraba diferentes. “Todos los goles fueron gratos para mí. Pero si tengo que escoger uno, me quedo con el que le marqué a Deportivo Quito. Era un tiro libre. Me la elevaron y de bolea le pegué. Se fue al fondo del arco. Fue muy lindo”, recuerda.
Durante su estadía en Emelec, Cárdenas se convirtió en ídolo.
En la peor década del club, uno de sus momentos más recordados fue cuando en 1981 Emelec estaba a punto de irse a la serie B por segunda vez. En la última fecha perdía 2-0 ante América en Quito y solo el empate o la victoria los salvarían del descenso. En el segundo tiempo con el marcador en contra, Jesús Cárdenas logró empatar, luego fue expulsado el arquero de Emelec y como ya no se podían hacer más cambios, Cárdenas fue quien tomó la decisión de tapar el resto del compromiso manteniendo el empate. “Ese cotejo fue muy bravo. Nos jugamos todo y por suerte nos salieron las cosas”, relata con cierta alegría.
Sobre su apodo ‘Jechu’ recuerda que un amigo lo ‘bautizó’ así. “Fue un compañero de colegio. En sexto año. Había el programa de los Polivoces. Y a uno de esos personajes le decían Jechu. Mi amigo decía que me parecía y me comenzó a llamar así. Nunca me molestó el apodo”.
Jesús no hizo dinero con el fútbol. Insiste en que se ganaba poco, pero aquello fue suficiente para ser rico en amigos. “Me satisface que la gente aún se acuerde de mí y sirva de ejemplo para las nuevas generaciones. Es bonito que la gente te pida que regrese”, dice.
Fue importante su aporte en el campeonato de 1988, en el que marcó 16 goles. Se retiró del fútbol a comienzos de 1994, luego de haber salido campeón el año anterior.
Se califica como ambicioso para encarar el arco, frío para rematar, muy exigente con los compañeros y responsable a carta cabal.
Con la selección no tuvo mayor suerte. Fue convocado en varias ocasiones, pero nunca en las definitivas. “De aquello me quedó un amargo sabor marcado por discrepancias que tenía con los técnicos de turno. Fue una asignatura que me quedó pendiente”.
Fue técnico de la selección nacional Sub 16 y Sub 20. También transmitió sus conocimientos a los jugadores del Rocafuerte FC. Actualmente es profesor de la Sub 17 en Emelec. “Trabajo con gente joven y debo ser un constante ejemplo. Ellos deben de saber que con esfuerzo todo se puede lograr. Las estadísticas simplemente servirán como referente para que se superen, pero lo más importante es el esfuerzo que ponga cada uno”, comenta.
Hace 15 años es evangéilico. La misma cantidad de años que se divorció. “Cuando pasas momentos difíciles uno toca la puerta del Señor y él te invita a pasar. Eso me pasó a mí y sigo la palabra del Creador”, asegura.
El ‘Jechu’ sigue recordando sus años vividos en la tienda millonaria. A aquellas duplas que hicieron historia, pero con una frase lo termina todo: “goles son amores, pero no buenas razones”.

DATOS
Nombre completo: Jesús José Cárdenas Vega
Padre: Pablo Cárdenas
Madre: Lastenia Vega
Apodo: Jechu
Fecha de nacimiento: 4 de abril de 1959 (49 años)
Lugar de nacimiento: Machala, Ecuador
Posición: Delantero
Año del debut: 1981
Club del debut: Emelec (1980 – 1994)
Año del retiro: 1994
Club del retiro: Emelec
Goles: 120
Inicio: Liga Deportiva Estudiantil 1977-1980
Emelec Ecuador 1980-1994
Título: Campeón con Emelec (1988 – 1993)

martes, 21 de octubre de 2008

La Academia pregunta... Santillo responde

Si Pablo Santillo lleva 630 minutos invicto en el arco de Barcelona, por algo debe de ser. Es que este argentino de 28 años llegó a Guayaquil con la difícil misión de custodiar el arco canario, algo que ha cumplido a cabalidad hasta el momento.
Para Santillo, las cualidades de un gran jugador son innatas, pero sí hay muchas cosas que pulir, por lo eso destaca la labor de la Academia Alfaro Moreno. El golero torero ve que el trabajo que realiza la Academia es muy serio, por lo que con total amabilidad, la que lo ha caracterizado desde su arribo al Puerto Principal, aceptó a tener un corto pero enriquecedor diálogo con nosotros.
Pablo, se lo vio empeñoso en la práctica
Sí, poniéndome a punto para la liguilla. En estos días estamos trabajando más en lo físico. La práctica fue agotadora, pero hay que entregarse día a día para alcanzar grandes cosas.
¿Cómo analiza el tiempo que lleva en Barcelona?
Esta todo muy bien. Quizás al principio por el hecho de estar en otro país veía todo de otra forma, pero ya me acostumbré a la ciudad, a los compañeros y todo marcha de maravilla.
En cuanto a lo que es las divisiones formativas, ¿qué conoce de la Academia de Fútbol de Alfaro Moreno?
Conozco que ahí hacen un gran trabajo. A Carlos lo escuchaba nombrar de chico cuando él jugaba en Independiente y era gran jugador y como el gran jugador que fue puedo certificar que realiza el mismo tipo de trabajo responsable con su academia. De lo que estoy enterado, Carlos tiene un cuerpo de entrenadores de primer nivel, los cuales detectan cuales son las falencias de cada chico y sobre ella trabajan.
¿Ve a la Academia como una gran cantera del fútbol ecuatoriano?
-Sin duda alguna de la Academia saldrán grandes jugadores, veo que de aquí a pocos años habrán grandes sorpresas para el fútbol ecuatoriano.
¿Cuál cree que sea la base para realizar un buen trabajo en las divisiones formativas?
Indudablemente un trabajo más personalizado y se nota que los entrenadores de la academia se preocupan por la situación de cada chico, se puede ver además en los resultados que ha obtenido el club en las diferentes categorías. Para que una escuela de fútbol tenga en pocos años su propio equipo peleando por ascender a la primera categoría, es algo que habla muy bien del trabajo personalizado que se está haciendo.
¿Cuál cree que ha sido la base de estos logros?
Saber manejar las divisiones formativas depende mucho de querer crecer con los pequeños, trabajar con ellos preocupándose de sus problemas y alegrándose cuando alcancen algo importante.
¿Abriría una escuela de fútbol?
Siempre me ha gustado la idea. Ojalá algún día se pueda concretar y pueda ayudar a los pequeños futbolistas del país.
Un mensaje para los chicos
Que siempre entreguen todo de ellos, que nunca se den por vencidos y que hay mucho por conseguir, solo depende de ellos que sus metas y sueños se hagan realidad.

La importancia de los aparatos ortopédicos

Mucha polémica ha causado el tema de utilizar los implementos ortopédicos. Digo esto por varias preguntas que recuerdo haber escuchado en las consultas médicas, como por ejemplo: Cual aparato ortopédico debo de usar?, Cuando debería de usarlo?, Por cuanto tiempo debo utilizar este implemento?, Cual es la edad idónea para el inicio de su uso? Es necesario adquirirlo!?!? Ya es muy tarde para hacerlo? Es muy temprano aún, pobrecito mi chiquitito!?!?

Por esta razón tengo que comunicarles que existen varias escuelas en todo el mundo, y con el respeto que se merecen todas; nosotros vivimos nuestra propia realidad poco estudiada, y debemos de ajustar las estadísticas mundiales a nuestro estilo de vida. Y conversando a nivel general; tenemos niños con algún déficit a nivel nutricional que conlleva a trastornos del desarrollo durante su crecimiento y los padres deben de estar atentos a todo.

Cuando realizamos las visitas periódicas a nuestro médico pediatra ó médico de cabecera, siempre nos señalarán algún signo evidente de deformidad ósea, o de partes blandas durante su evolución natural; y los padres serán espectadores de lujo, de todos estos cambios que con santa paciencia llegan. Pero nos invade un sentimiento de desesperación, porque vemos que nuestros niños siguen creciendo con el mismo gesto, frecuentemente en sus extremidades inferiores, que son sus miembros de carga y soportarán todo su peso durante toda una vida.

Es en este momento que entra en juego su especialista, los ortopedistas; porque veremos muchos factores para indicar el mejor aparato ortopédico a usar. La edad, el peso, la talla, las actividades que realiza, y el tipo de deformidad, y la biomecánica de la marcha, son las principales propiedades que revisamos en la evaluación clínica. Posteriormente ciertas maniobras para realizar un examen físico completo. Y nos podemos chocar con diagnóstico de deformidad a nivel de talón (retropie, talo valgo), falta del puente (mediopie, pie plano), mete los piecitos (antepie, antepie aducto), tiene las piernas arqueadas (tibia vara), tiene piernas en X (genu valgu), o en O (genu varum), problemas en las caderitas (displasia o luxación congénita de cadera); esto por nombrar algunos diagnósticos con un lenguaje no médico.

Las evaluaciones radiográficas son un gran apoyo para el diagnóstico, tratamiento y control del procedimiento a usar. Entonces existe la iniciativa de utilizar algún implemento ortopédico que corregirá estos diagnósticos. Y aquí empieza el campo de las vertientes culturales, ciertos dicen: “No hagas nada hasta los 5 años, y que el niño crezca, y en su desarrollo espontáneamente mejorará” (pero esperar 5 años???). Otra escuela dice: “Los niños a los 2 años corren, de allí en adelante no deberían caerse; y si asi ocurre debemos de implementar alguna ortesis para su corrección” (Esta mas cerca de la realidad nacional, pero jugamos con la paciencia del familiar que ve la deformidad en su hijo). Entonces un término medio es INICIAR EL USO DE IMPLEMENTOS ORTOPÉDICOS CORRECTIVOS A PARTIR DE LOS 20 MESES APROXIMADAMENTE.
En ese tiempo tenemos un niño más grande, más fuerte, algo más desarrollado y con muchas ganas de usar todo y de todo. Y según el defecto se colocarán: Botas ortopédicas con alzas longitudinales y/o posteromediales, simples plantillas ortopédicas, torcedores elásticos, torcedores rígidos, según la edad y el diagnóstico yesos correctivos, o arnés, o almohadas, doble pañal, arnés rígido, etc.
Pienso que ningún niño está exento de un chequeo médico exhaustivo para detectar defectos ortopédicos a tiempo y utilizar el mejor implemento correctivo según su diagnóstico y edad.

Los goles están a cargo de Jhon

Los verdaderos goleadores son los que hablan en la cancha con goles y grandes jugadas que hacen delirar a los aficionados. De esta clase es Jhon Rodríguez, ariete indiscutible que comanda el ataque de la selección sub 12 de la Academia Alfaro Moreno y que se proclamó campeón en el torneo de Asoguayas.
Rodríguez es de aquellos atacantes movedizos e incisivos, de los que dan continuos dolores de cabeza a la defensa rival y que es verdugo del arquero que se le ponga enfrente.
La futura estrella del fútbol ecuatoriano dio un pequeño espacio en su apretada agenda para conversar con nosotros y nos contó un poco más de su vida.
¿Cómo estás luego de la consecución del título del torneo de Asoguayas?
-Bien, estoy tranquilo porque pudimos cumplir con el objetivo de conseguir el título. Gracias a Dios se nos dieron las cosas y ahora a afrontar los demás torneos que se nos vienen.
Campeón del torneo y además el goleador
-Sí, fue muy bonito ser el goleador, pero eso es solo mérito mío, sino que mis compañeros fueron un gran apoyo, ellos me daban pases y yo trataba de meterlas todas.
Pero si fallaste algunas
-Sí, pero en todos los partidos trataba de meter goles, hice cerca de 35 goles.
¿No los contaste?
-No, fueron muchos y perdí la cuenta.
¿Cómo fue el torneo?
-Hubo mucha competitividad, los equipos fueron muy duros, pero con la ayuda del profesor (Roberto) Burgos salimos campeones.
¿Cuál fue el partido más difícil?
-Fue ante River Plate, nosotros estábamos ganando por 2-0 y ellos nos empataron 2-2. Cuando ya estaba por terminar el partido metimos otro gol y terminamos ganando.
¿Qué pasó en la final?
-Jugamos la final con Rocafuerte y ganamos 5-0.
¿Metiste gol contra Rocafuerte?
-Sí, metí tres goles. Ese día, todos estábamos muy emocionados, en especial por haber ganado con muchos goles.
¿Qué les dice el profesor Burgos?
-Que seamos constantes, que esta podría ser nuestra profesión, que nos esforcemos y que siempre seamos responsables en las cosas del fútbol.
¿En qué año ingresaste a la Academia?
-En el 2005. Antes había jugado en Barcelona.
¿Cuáles son tus mejores amigos en el equipo?
-Son Luis Mata y Anthony Bravo.
¿Qué te gusta hacer en tus ratos libres?
-Me gusta jugar Play Station.
¿Cuál es tu programa favorito?
-Los Simpsons.
¿A qué jugador admiras?
-A Messi y a Robinho. En el país a Pablo Palacios.
Entonces eres barcelonista
-Sí.
¿Cómo fue el apoyo de tu familia?
-Siempre estuvieron allí. Mi papá (José Rodríguez) me lleva siempre a los partidos, él me dice que siempre dé lo mejor de mí. Mi mamá (Diana Monserrate) me da la bendición y me dice que me proteja mucho. Son grandes apoyos, así como mis hermanas Diana y Karina.

Con paso firme hacia el campeonato nacional

La frase “paso a paso” fue utilizada por Reinaldo Merlo, actual técnico de Barcelona, para conseguir el campeonato de Argentina con Rácing en el 2005. Esa misma frase es la que utiliza Roberto Burgos, estratega de la sub 12 de la Academia Alfaro Moreno que logró el título de Asoguayas.
Burgos dice que está en perfectas condiciones como para pelear el campeonato nacional de la categoría con el resto de equipos del país y que solo depende de lo “enchufados” que estén sus muchachos en los partidos.
“Gracias a Dios se nos dieron las cosas en el torneo de Asoguayas, tuvimos que batallar mucho, pero con trabajo responsable logramos el objetivo de conseguir el campeonato”, dijo Burgos.
Para el estratega ecuatoriano la base del éxito se cimienta día a día, por lo que en cada práctica –que se realizan los jueves en la tarde en el colegioBuque Mayor- recalca a sus dirigidos el esfuerzo y sacrificio.
“Siempre he sido partidario de esforzarme para conseguir grandes cosas y eso es precisamente lo que trato de enseñar a los chicos en los entrenamientos”.
Conseguir un campeonato es consecuencia de una lucha tenaz en cada partido y Burgos cuenta que ningún rival fue fácil, sin embargo resalta que hubo adversarios más fuertes que otros.
“Jugamos contra grandes equipos, todos pusieron el máximo esfuerzo partido a partido para lograr el título, pero nosotros nos esforzamos y gracias a Dios alcanzamos el objetivo”.
Burgos resalta a equipos como Rocafuerte, que se prepararon bien para el torneo.
“Hubo rivales fuertes, Rocafuerte, Emelec, River Plate y otros, fueron equipos muy fuertes, a los que con lucha y entrega pudimos pasar”, resaltó Burgos, quien afirmó además que “la meta es el campeonato nacional”, algo para lo que la sub 12 de la ‘Naranja Mecánica’ tiene que batallar mucho.
Los dirigidos por Burgos tuvieron en primera instancia que pasar la fase clasificatoria de 10, algo que a inicio parecía muy duro, según palabras del entrenador.
“Jugamos al principio una fase de clasificación de 10 equipos, éramos dos grupos en los que los cuatro primeros clasificaban a dos cuadrangulares. La cantidad de partidos, más la calidad de los equipos dificultó todo, pero una buena preparación nos ayudó a afrontar todo en buena manera”.
Ya en los cuadrangulares, los de la Academia tuvieron otros duelos de gran calidad, a tal punto de convertirse en los clasificados. “Haber llegado al cuadrangular fue un logro para nosotros, pero sabíamos que no había alcanzado nada en realidad”, expresó Burgos, quien previo a la final avizoró un duro partido ante Rocafuerte.
“Los primeros de cada grupo avanzaron a la final, nosotros en nuestro grupo y Rocafuerte en el suyo. Por un momento pensamos que Barcelona pasaría a la final, pero Rocafuerte los venció por 1-0 y a su vez nosotros les ganamos por 5-0. Esperábamos un partido más complicado pero no gracias a Dios se nos dieron las cosas. Así es el fútbol”.
Para el zonal de clasificación al cuadrangular final del campeonato nacional de la categoría, los naranja deberán enfrentarse a equipos de Manabí, Esmeraldas, Santo Domingo y El Oro. “Todos tenemos en mente clasificarnos al cuadrangular final, por lo que en este grupo de cinco equipos se darán partidos muy complicados. Para esto estamos trabajando duro y esperamos que los resultados se vean en la cancha”.
Al preguntarle a Burgo si se ve como campeón nacional, responde que “paso a paso”, pero sus ojos lo delatan, él sí cree que la Academia será el monarca nacional.
Burgos está a cargo de un grupo de 24 chicos, los que todos los jueves entrenan en las canchas del colegio Logos. “Como esta es la selección de la Academia, nosotros entrenamos solo los jueves de 16:30 a 18:30, ya que el resto de días los chicos entrenan en sus diferentes equipos, ya sea en la Academia Alfaro Moreno, Alfaro Moreno Logos o Alfaro Moreno Nuevo Mundo”.
El entrenador resalta que este no es un trabajo de último momento, sino que es producto de proceso. “Juntar un equipo competitivo no es fácil. Nosotros llevamos tres años trabajando juntos y gracias a Dios ya estamos viendo los resultados”.
Burgos ve a su equipo muy compacto y con líneas muy bien formadas, algo que para diciembre –cuando concluye el campeonato nacional de la categoría- “dé buenos resultados y nos podamos consagrar campeones”. Ojala así sea.

lunes, 20 de octubre de 2008

´Cabezón´ de mil y un batallas

Atravesaba el mejor momento de su carrera deportiva. Pero una malintencionada jugada, en Copa Libertadores de 1990, por parte del jugador brasileño Coimbra, lo marginó de las canchas por año y medio. El diagnostico de la agresión: rodilla, meniscos, ligamentos rotos.
Aquella acción lo marcó para siempre a Kléber Emilson Fajardo Barzola quien retirado de las canchas dice que no se quiere acordar de aquella maniobra que casi le cuesta su actividad deportiva.
“Fue una lesión que marcó mi carrera en un antes y un después”, dice el balzareño (nacido en Balzar – Guayas) al esquivar la pregunta. Sin embargo la recuerda como si fuera ayer.
“Iba a la disputa con Coimbra. El llegó a parar una pelota, le rebotó un poco y perdió el control de la misma. Al verse en aprietos va con las dos piernas, pelota y todo y me golpea. Me lesionó la rodilla, meniscos, ligamentos. Fue en una jugada con mala intención, alevosa y desleal”, dice.
De su agresor espera que la justicia divina lo perdone por qué él no lo hará. La prensa brasileña misma lo tenía a Coimbra como un jugador rudo, ´hachero´, malintencionado.
En todo caso ´El Cabezón´ -como lo apodaron- dice que prefiere acordarse de cosas gratas. De sus momentos agradables que vivió en la tienda millonaria y de sus títulos que alcanzó defendiendo la blusa azul y plomo.
Pero Fajardo llegó al balompié de las divisiones inferiores de Emelec. Debutó en primera división en 1984 en un Emelec - Deportivo Quito. Fue titular en la selección Juvenil Ecuatoriana que disputó el Sudamericano Sub 19 en Paraguay en el 85, igualmente con la selección Preolímpica sub23 en Bolivia. Debutó con la Selección mayor en el 87 (Uruguay 2 - Ecuador 1). Disputó la Copa América del 87 en Argentina y la de Brasil en el 89. Defendió en 36 ocasiones a la Tricolor. Y en las Eliminatorias al Mundial Italia 1990 y USA 1994.
Pero su historia cuenta que llegó a los tres añitos a Guayaquil. De inmediato pasó a vivir a un sector caliente, bullanguero y pelotero como lo es Cuenca y la 15. Precisamente ahí fue que se dedicó a ir atrás de un balón.
Dos piedras en forma de arco, la vereda también vale y uno de los dos equipos tenía que sacarse la camiseta para poder identificarse fueron sus inicios hasta que lo inquietó una convocatoria millonaria a engrosar sus filas.
Se probó y se quedó. Agradó a los técnicos de turno y pese a que le gustaba jugar como delantero tuvo que adaptarse en el medio campo. Como hombre de corte. De esos que se ´comían´ el terreno de juego. Polifuncional. Agresivo cuando el momento se presentaba. Atrevido para volcarse al ataque y cuando se trataba de defender que no se quepa la menor duda que lo hacía sin despeinarse.
“Viví en un barrio fútbolizado. Donde la prioridad era la pelota. El indor. Ahí nació este cariño por la redonda. Y como era de esperarse llegaron los partidos en los intercolegiales donde logré destacar”, cuenta.
De su llegada a Emelec argumenta que Eduardo De María cumplió un papel fundamental. “Me vio jugar y le gustó la manera de desenvolverme”, manifiesta.
“Al principio jugaba de delantero, luego de defensa hasta que me ubicaron como volante y la verdad que me sentí bien en ese puesto”.
Kléber Fajardo fue considerado como el mejor jugador, en su puesto, por varios años. Aquel desenvolvimiento lo convirtió en especie de ídolo en la tienda azul. Y ese mismo esfuerzo lo llevó ha ser fijo en la Selección Nacional por varios años.
Lamentablemente la lesión que sufrió lo alejó de las canchas. Lloró y sufrió como no tienen idea. Pero la fuerza de voluntad y el deseo de retornar fue la mejor ayuda que pudo tener para recuperarse.
Dos operaciones una en Guayaquil y otra en España, Madrid, marcaron la vuelta del ´Cabezón´. “La verdad es que creí que nunca iba a regresar al fútbol. Mi rodilla estaba echa pedazos y mi voluntad personal por los pisos. Pero el apoyo familiar y de las personas que estuvieron pendiente de mi fueron valiosas al momento de irme a España a recuperarme”, asevera.
Los expertos dicen que la mejor virtud de Kléber, como futbolista, era estar siempre donde faltan los demás. Tácticamente muy disciplinado, técnicamente muy capaz. Demostrando siempre mucha personalidad y que la pelota siempre esté en sus botines.
Fajardo tuvo un paso fugaz por el Olmedo de Riobamba y se retiró en el Audaz Octubrino de Machala.
A la hora de armar su alineación ideal cuando defendió a Emelec no duda ningún momento en formar con: Isarael Rodríguez, en el arco; Jorge Fraijoó, Iván Hurtado, Máximo Tenorio y Luis Capurro, en la defensa; Kléber Fajardo, Marcelo Morales, Enrique Verduga y Edú, en el mediocampo; Raúl Avilés y De Lima.
“Queme disculpen los compañeros pero esa es mi respuesta ante un grupo de compañeros de excelente calidad, técnica y entrega”, afirma.
De los Clásicos dice que todos fueron importantes pero se queda con uno donde Xavier Valdriz le atajó un penal a Tonihno Viera y aquello los dirigió al campeonato. Con la selección cuenta pasajes agradables pero todo aquello quedó en un simple recuerdo y que no desea recordar porque se pone nostálgico.
Actualmente es técnico de fútbol. Graduado en esta especialidad. Dirige las divisiones menores de River Plate con sobra de merecimientos. “Los frutos llegaran poco a poco. Lo importante es que hay seriedad por parte de los directivos y eso es valioso cuando se trata de encontrar nuevos valores”.
También la oficia de comentarista deportivo en radio Caravana donde dice que descubrió un campo nuevo para él pero que se le hizo fácil por la experiencia adquirida en el campo de juego.
En todo caso Kléber Fajardo sigue gritando y ordenando. Dirigiendo. Y metido de lleno en el fútbol donde dice que no espera salir por un buen tiempo.



Datos

Nombre completo: Kléber Emilson Fajardo Barzola
Apodo: Cabezón
Fecha de nacimiento: 1 de enero de 1965 (43 años)
Lugar de nacimiento: Balzar, Ecuador
Posición: Volante de corte
Altura: 1.71 metros
Partidos internacionales: 36
Año del debut: 1984
Club del debut: Emelec
Año del retiro: 1998
Club del retiro: Audaz Octubrino
Campeón con Emelec: 1988, 1993 y 1994.
Apodo: Cabezón
Hijos: 4, Andrea, Adriana, Kléber Andrés y Kléber Adrián.
Música: Variada, de todo un poco y todo de Ricardo Arjona.
Un gran jugador: Máximo Tenorio
Un ídolo: Jesucristo
El mejor amigo en el fútbol: El flaco Verduga,

Las manos que alzaron la Copa

Cuando Liga de Quito eliminó al San Lorenzo y se clasificó para jugar, ante el América de México, las semifinales de la Copa Libertadores de América 2007, el periodista guayaquileño Antonio Rodríguez Pazos contactó a José Francisco Cevallos.El comunicador le comentó que estaba convencido de que Liga sería campeón y le propuso hacer la segunda parte del libro con la historia del portero de Ancón. “Bacán, pero déjame primero ser campeón”, fue la respuesta.Así empezó a darse forma al libro “Las manos de América”, la continuación de “Las manos del Ecuador”, que vio la luz en el 2002 con motivo de la clasificación ecuatoriana al Mundial Japón-Corea 2002. Esa publicación también la hizo Rodríguez.“En aquel entonces apenas terminó el partido ante Venezuela (ganó Ecuador 2 a 1 al inicio de la fase de revanchas), y cuando los cálculos de que la Tricolor se clasificaba al menos por el repechaje, le hablé a Pancho sobre mi idea de hacerle un libro, pero me respondió que a nadie le interesaba leer de su vida”, recuerda.Pero el periodista le dio sus argumentaciones, insistió hasta lograr un sí. Luego de varios viajes a Ancón, Milagro, así como hablar con familiares, compañeros y amigos, se plasmó una obra de 180 páginas en papel cuché y fotos a color. 4 000 ejemplares salieron a luz en una época en que se festejaba con fuerza en el país la primera clasificación ecuatoriana a un Mundial.Seis años después, y luego de que Ecuador celebra su primer título en el torneo de clubes más importante del continente, llega la segunda parte. Durante seis horas, en ‘La Canchita’, negocio de Cevallos en Guayaquil, contó los pormenores desde su salida del Barcelona por la puerta de atrás, hasta el Maracanazo albo.Ahora, 3 000 ejemplares en 230 páginas, 26 de ellas con fotos a color. Los próximos días se realizará su lanzamiento oficial en Quito.Su autor cuenta que hubo un momento en que el libro estuvo en riesgo “porque algún ofrecido quiso ayudar y decía que tenía que publicarse después del Mundial de Clubes. Yo le dije a Pancho que el libro reflejaba el momento actual, el del jugador clave que ayudó a ganar la Libertadores. La idea era aprovechar el momento y así se lo hizo”.

El "gato" volador

Édgar Gonzélez, otrora gran arquero, se enoja fácilmente cuando se le pregunta sí Esmeraldas dejó de ser ´cantera de futbolistas´.
Fruñe su ceño, cambia su rostro y a viva voz dice que la tierra verde es, sigue y seguirá siendo la cuna de grandes elementos que están atrás de un balón. Y es más, golpeándose el pecho dice que pertenece a esa sangre de futbolistas que nacieron en la tierra verde.
González llegó a Barcelona una tarde cualquiera de la mano del ´Papi´ Perlaza. Corría la década de los 70 y aquel joven llegaba con su mochila al hombro llena de ilusiones.
Su máxima era triunfar en el fútbol y no desmayaría hasta conseguir su objetivo. Y aquel propósito, con el pasar del tiempo, tuvo su recompensa.
El espigado y flaco guardameta –en aquel entonces- se ganó el visto bueno de Pablo Ansaldo quien autorizó que entrenara en el equipo más popular del Ecuador.
Pero Edgar González no se conformaba con poco –alternaba la titularidad- y por aquel motivo buscó otros rumbos y vaya que no se equivocó. El Oro le abrió sus puertas y a partir de ahí llegaron tardes felices para el hombre nacido en Muisne (una pequeña isla al sur de Esmeraldas).
La oncena del Carmen Mora (luego se llamó Bonita Banana) lo recibió con los brazos abiertos al “Gato” González que inició su trajinar bajo los tres palos.
“Me inicié como back central pero poco a poco me fue gustando el arco y comencé atajar en mi escuela Vicente Rocafuerte, en el barrio y en el colegio Alfredo Pérez, donde curse el ciclo básico. Luego en el Técnico Agropecuario hasta ser seleccionado del colegio donde estudié el diversificado. También fui seleccionado de la provincia lo que me dio luces en esta actividad”, cuenta con una lucidez única.
González es un agradecido del balompié y es por eso que tiene en mente a las personas que lo ayudaron a crecer en este campo. “Rodolfo Piaza, técnico argentino, me enseñó los secretos del arco. Y que decir de Pablo Ansaldo que siempre me decía cosas importantes. Me indicaba que el arquero tiene que ser como el ´matemático que siempre debe estar practicando para no olvidarse´”.
También habla bien de Fernando Maldonado, Héctor Morales, Ignomiriello, Jankco Sancovich e incluso de Carlos ´El colorado´ Campoverde que a pesar de no ser arquero me brindó bueno consejos. “Siempre piensa que toda pelota que va al arco va adentro por lo tanto debe atajarlas todos hasta las que van fuera, me repetía todos los días”.
En cuanto al sobrenombre de ´Gato´ dice que se lo debe a un gran amigo y que en paz descanse el periodista Arístides Castro Rodriguez. “Castro estuvo trabajando como relacionaista público en la Federación Deportiva de El Oro y en sus editoriales del periódico La Tarde me puso ´El Gato´ por la forma de volar de esquina a esquina”.
Barcelona (1973, 1974 y 1982), Carmen Mora (1975), Bonita Banana (1977), Everest (1980), Liga de Portoviejo (1983), Esmeraldas Petrolero (1985), Deportivo Cuenca (1986) y Esmeraldas Petrolero (1987) fueron sus equipos y de cada uno guarda momentos inolvidables.
Es por eso que cuando se le pide que recuerde uno señala ´mejor tres´. El mejor partido fue el día que debuté ante El Nacional. Ellos tenían en sus filas alrededor de 8 jugadores en la selección. En otras palabras un equipazo como Carlos Ron, José Villafuerte, Fabián Paz y Miño, Carlos Torres Garcés, Italo Estupiñán, entre otros. Perdimos el partido 4-0 pero al finalizar me declararon el mejor jugador de la cancha y la revelación del campeonato. Fue uno de los mejores partido de mi carrera, descendimos de categoría pero a partir de ahí ataje todo ese año en la serie B”, narra con una tranquilidad única.
También se acuerda del juego ante Barcelona cuando defendía a Everest. En aquel cotejo dirigió el argentino Óscar Bernat quien le dijo al oído ´no trates de quedarte con la pelota en el piso porque matas el espectáculo´.
Y a nivel de selección dice tener un cúmulo de experiencia como aquella noche que le ganaron a Cruzeiro 2-1. “Fue un partidazo. Gané todas las pelotas pero Lupo Quiñónez me hizo un gol en contra cuando desvió el balón de tiro libre que había cobrado Nelihno. Fue un encuentro donde me salió casi todo”.
Pero sin lugar a dudas Barcelona lo llevó a la cima. Jugó como titular la Copa Libertadores de América en 1982 con jugadores de la talla de FlavioPerlaza, José Él Negro´ Paes, Julio Bardales, Carlos Torres Garcés, Galo ´Mafalda´ Vásquez, Wilson Nieves, Alcides de Oliveira, Paulo César, entre otros.
“Aquel año me di el lujo de dejar en el banco a Juan Domingo Pereira y Ramón Quiroga -al que llamaban ´Chapulín Colorado´-. Lo hice bien y tape toda la Libertadores marcando una etapa muy bonita en mi vida deportiva”.
Edgar González señala que al arquero debe gustarle el puesto. Debe de tener ímpetu, tener un entrenador que lo maneje bien y entrenar personalmente. Además debe de tener condiciones “El puesto es muy complicado. No puedes cometer errores. Los delanteros pueden fallar mil veces pero los arqueros no”, dice con la tranquilidad y experiencia que le ha dado la vida.
Y cuando le piden que se defina señala que fue un arquero volador, arquero espectáculo, con intuición, muy estudioso de los rivales. “Me gustaba ser observador. Estudiaba al rival, su forma de cabecear, la manera de patear los penales o tiros libres. Cada día me esforzaba más, reforzaba mis conocimientos corrigiendo mis errores, observando los partidos que jugaba. Los repetía una y otra vez para ver en qué falle y no volver a repetir esos errores”.
En cuanto a su molde dice que el mismo se rompió y que no salió otro golero como González. “No hay arquero como mi persona. Algo se me asemejaba Jacinto Espinoza cuando recién empezaba pero con el tiempo fue perdiendo su forma de atajar con el pasar de los años a diferencia de Cevallos que es un arquero atajador y tiene buena intuición, ubicación en los espacios reducidos o cortos. ´Tiene buena reacción y eso ha hecho que sea el mejor´.
Édgar también la ofició de técnico en varios equipos con resultados halagadores. Actualmente es dierector de deportes de la escuela de fútbol del Guayaquil Tenis Club en el anexo de Samborondón.
No fue campeón del fútbol ecuatoriano y tampoco tuvo la oportunidad de salir al exterior porque no había mercado y cuando se presentaba la oportunidad los clubes lo querían negociar como si ´vendieran un equipo de fútbol y eso mató las ilusiones´.



Datos
Nombre: Edgar
Apellidos: González Delgado
Estatura: 1. 72
Peso: 182 libras
Padre: Eduardo González (+)
Madre: Juana Delgado
Equipos
1973 Barcelona
1975 Carmen Mora
1977 Bonita Banana
1980 Everest
1982 Barcelona
1983 Liga de Portoviejo
1985 Esmeraldas Petrolero
1986 Deportivo Cuenca
1987 Esmeraldas Petrolero
Selección del Ecuador
1977 hasta 1981 Seleccionado Nacional
Nunca salió campeón
Una alineación: Gonzalez; Altafuya, Cárdenas, Mesías, Alvarado; Campos, Bayona, Pantaleón, Gaster; Espinoza, Escate.

Palo, palo, ´Palito´, palo eh, eh

De cintura ‘endemoniada’. Buen trato con el balón y poseedor de una velocidad fuera de lo común. Son tres características, bien definidas, con las que se puede describir a Luis Alberto Ordóñez Villaba. El famoso ‘Palito’, que en los años 70 y 80 hizo temblar a las defensas más ‘pintadas’ del país y por qué no decirlo, de Sudamérica.
Hoy, alejado del mundanal ruido del fútbol, de la sublime convocatoria a un rectángulo de juego y del olor a linimento, Ordóñez sigue su vida normal. Aquellos años donde se robó los aplausos de propios y extraños, quedaron guardados en el baúl de los recuerdos. Esos momentos idos, que no volverán y que tanta fama le dieron.
Él sigue siendo cortés. No esconde nada y siempre trata de contar lo que vivió cuando vistió de corto. Por eso hace a un lado sus obligaciones como profesor de Cultura Física en el Colegio Espíritu Santo para adentrarse en lo que nunca dejó de ser, futbolista.
Estira su largo brazo para saludar. Agradece la visita y sonríe mostrando sus dientes muy blancos.
“Gracias por acordarse de los pobres”, insiste. Es más se muestra cordial y atento. E incluso dice lo que no tiene que decir.
Cuenta que nació en la ‘tierra prometida’ de donde salen los mejores futbolistas, Esmeraldas. Es más, argumenta que se siente orgulloso de su suelo natal. Pero que su fútbol no nació precisamente en Sandillo –un pequeño lugar de la provincia verde- sino en Guayaquil, porque a los siete años tuvo que trasladarse para realizar sus estudios y formarse en una profesión.
La vida de Ordóñez no fue fácil. Venía de una familia numerosa y aquello complicó a don Luis Ordóñez Villaba y América Segura de Ordóñez (ambos fallecidos), quienes se multiplicaron para darle educación y alimentación a sus 11 hermanos.
Pese a las limitaciones, Luis estudió en la escuela Alberto Avellán y la secundaria la hizo en el desaparecido colegio 5 de Junio.
“Costó el sacrificio y esfuerzo de mis padres, quienes nunca dudaron en inculcarme una formación integral”, dice con nostalgia al pronunciar el nombre de sus ‘viejos’, quienes están seguramente al lado del Creador.
Lo del fútbol ya corría en sus venas. Fue el cuarto entre sus hermanos. De pequeño en vez de pedir biberón, lloraba por una pelota. La misma que llegó y comenzó y cuando la tuvo, empezó a driblar a cuanto rival le salía al paso. Y así fue creciendo, al son de la número cinco.
No pesaba más allá de los 85 kilos y aquello ayudó para su ubicación en el campo de juego: puntero. De esos puntero antiguos. De los que ganaban la raya. Y de los que dejaban pagando a todos los que osaban marcarlo.
El equipo 10 de Agosto de la Federación Deportiva del Guayas fue el primer club en tenerlo en sus filas. Lo cual le sirvió un mundo para pasar inmediatamente a Barcelona. Primero lo hizo en el equipo juvenil y luego lo ascendieron al equipo principal.
“Mi ascenso fue rápido. Inmediatamente ya me estaba rodeando con jugadores de gran nivel. Las prácticas eran muy duras y extenuantes en el ‘viejo’ y recordado Reard Park. Pero como no tenía la oportunidad de ser titular me prestaron primero al Audaz Octubrino y luego al Deportivo Quevedo donde gané experiencia. Además ascendimos a la primera A, en el mejor Quevedo de todos los tiempos”, afirma.
Cuenta que siempre se rodeó de gente honesta y luchadora. Por eso triunfó en el fútbol.
“Crecí en una barriada popular como es la de Carchi y Sedalana. Ellos aplaudían mi progreso y se sentían contentos de mis triunfos como futbolista”, recuerda.
Dice que creció con Rolando Guerrero, Carlos Luis Morales, Jimmy Izquierdo y Jorge Ballesteros. “Todos triunfaron en el fútbol. Fue una gallada enorme y muy chévere”, comenta.
Pero al momento de escoger con quién se entendió mejor en el terreno de juego, dice que si volviera a nacer no duraría en hacer una tripleta con Lupo Quiñónez y Lorenzo Klinger, talvez con Mario Tenorio y Paulo César y qué decir Ermen Benítez y Hamilton Cuvi.
“Con todos ellos me entendía a la perfección. Jugábamos con los ojos cerrados y nos salían las cosas en forma perfecta”, expresa emocionado.
Ordóñez logró cuatro títulos con Barcelona (1980-85-87-89). Insiste en que lo mejor que le dio la vida fue “jugar en Barcelona” y que no le pide más.
“No me dejó plata. En ese entonces no se ganaba como ahora. Fueron tantas cosas juntas. Un sabor único que no lo cambio por nada. Quedé rico en amigos, tuve reconocimientos y formé parte de una institución tan bella como lo es Barcelona”, señala mirando directo a los ojos.
En lo técnico dice sentirse agradecido con Miguel Ángel Brindisi, del cual guarda gratos recuerdos. “Fue un caballero en lo personal y lo más importante era la forma cómo trasmitía todos sus conocimientos”.
Ordóñez vivió, sintió y jugó el Clásico del Astillero en las dos orillas (también jugó en Emelec), pero si le ponen a escoger se queda con el partido que ganaron los amarillos en 1989 en el Monumental con gol del brasileño Magú. “Con Emelec jugué también clásicos pero fueron normales. Como te explico. Fueron partidos que los enfrenté como profesional que fui. Nada más”, aclara.
Obviamente cuenta que dejó gratos amigos en la tienda azul como Enrique Verduga, Vidal Pachito, Raúl Avilés, Urlyn Cangá, David Aparicio, Jesús Cárdenas, Emilio Valencia, entre otros, a quienes los califica como “grandes compañeros”.
Con la selección nacional también guarda gratos recuerdos como cuando fue nombrado el segundo mejor puntero izquierdo en el Campeonato Sudamericano que se jugó en Ecuador.
“El chileno Juan Covarrubia destacó en ese entonces”, manifiesta.
Su carrera futbolística terminó en el Green Cross de Manta. Ahí ‘quemó’ sus últimos cartuchos. Desde entonces mira los ‘toros de lejos’, aunque no oculta que le pican los pies por saltar a un estadio con las gradas llenas y con la efervescencia de un compromiso oficial.
“Fueron otros años, otras épocas muy bonitas por cierto. Ahora no tengo la agilidad de antes y mi contextura no es la misma. Estoy muy gordo. Pero aún sigo dando de qué hablar cuando nos reunimos los ex futbolistas”, manifiesta.
De su mote o sobrenombre no hay mayores respuestas. “Me llamaron ‘Palito’ por mi contextura. Era muy delgado pero aquello me sirvió para el puesto que oficié”.
A Luis Ordóñez se le acabó el recreo y vuelve con sus alumnos. A la continuar con su cátedra de la Cultura Física en el colegio Espíritu Santo donde es profesor por más de ocho años.
Se despide, no sin antes manifestar una perla que le devolvió la sonrisa “no se olviden de los pobres”. Alza su brazo y se despide. Tal como lo hacía con la blusa amarilla luego de una jornada futbolera.


Datos


Nombres: Luis Alberto
Apellidos: Ordónez Segura
Fecha de Nacimiento 19 mayo de 1962
Lugar: Sandillo, Esmeraldas
Padre: Luis Alberto Ordóñez Villalba (+)
América Segura de Ordóñez (+)
Hermanos: 11 (7 varones y 4 mujeres)
Número en la camiseta: 11
Equipos: 10 de Agosto, Barcelona, Emelec, Audaz Octubrino, Deportivo Quevedo, seleccionado nacional
Retiro: Green Cross
Logros: Campeón con Barcelona en 1980-85-87-89 y ascendió con el Deportivo Quevedo a la primera A, en el mejor Quevedo de todos los tiempos
Dirigió varios equipos de segunda categoría
Trabaja en el colegio Espíritu Santo como profesor de Cultura Física desde 2001

"El Tiburón" más hermoso de Ecuador

Melena al viento. Pantaloneta apretadita y cortita. Dos sudaderas en ambas muñecas. Camiseta ceñida al cuerpo. De caminar y corrida pausados.

Así se presentaba en cada partido Gabriel Ecuador Figueroa Rivas, defensa central del Club Sport Emelec en la década del 70.

Con gran personalidad en el terreno de juego. Rápido y fuerte para disputar el balón. Eso sí con muy poca técnica, pero esta la suplía con ganas y arrestos.

Ecuador Figueroa se formó en las divisiones menores del cuadro millonario. Ahí aprendió los secretos del fútbol. Vino desde abajo, pero llegar a la cima gracias a su capacidad en la línea defensiva.

El ‘Tano’ Spandre, técnico azul, observó su accionar y no dudó en darle la palmadita de confianza para que fuera un grande con la número cinco.

“Yo vivía a la vuelta del Capwell, en Argentina y Pío Montúfar, y desde ‘pelado’ me iba a entrenar con unos panas del barrio. Pero de todo ese grupo solo yo reuní las condiciones y me quedé”, dice el ex futbolista cuando narra sus inicios en el balompié.

Estudió en el colegio Víctor Emilio Estrada, aquel famoso plantel tenía como lema ‘El colegio de los campeones’. “Desde muy pequeño me gustó el fútbol y decidí seguir en esa profesión, ya que me dije interiormente que cuando fuera grande sería futbolista. Me programé para ser algún día futbolista, y así fue. No me equivoqué”, asegura.

Ricardo Armendáriz, Jaime Villacís, De la Puerta fueron sus compañeros desde el inicio de su carrera, pero “llegaron de otros equipos y no eran como yo, que nací en Emelec”.

Ecuador afirma que arrancó como delantero, pero un día se acomodó como defensa central y nunca más se movió de aquel puesto.

Aún su mente no lo traiciona y pese a sus 55 años recuerda el primer equipo en que formó: García, en el arco; Figueroa, Píriz, Quijano, Barbosa, en la defensa; De María, Lambert, Bayona, en el mediocampo; Guime, Lasso y Tenorio, en la delantera. También alternaba Pachaco Castañeda

Asegura que fue ganador ciento por ciento. Nunca tuvo lesiones y siempre fue titular indiscutible. Recuerda que el técnico que lo marcó fue Spandre, a quien lo considera su formador y el que le enseñó todos los secretos del fútbol. “Siempre me decía ‘tienes de todo para ser el mejor’”.

Se siente agradecido del fútbol y lo mejor que le dejó fue sus hijos, amigos en cantidad y donde quiera. Cuenta también que sus padres nunca lo apoyaron, pero tampoco le dijeron que no jugara.

“El fútbol de antes era una maravilla. Era una inspiración para uno. El back central de antes era diferente al actual, ya que defendía y atacaba. Ahora no lo hacen, no llegan al arco y nuestra labor era sorprender al rival”.

Para los que no lo vieron jugar insiste en que su juego se asemejaba a Juan Triviño, pero cuando este recién empezaba. Pero dice que el mejor reflejo de su nivel y estilo es el de Iván Hurtado. Incluso, ‘Bam Bam’ señaló –en su momento- que cuando fuera grande quería ser como Ecuador Figueroa. “Por eso Hurtado es lamparoso”, señala mientras suelta una carcajada.

En la selección jugó como titular. Estuvo en amistosos, copas América y eliminatorias con la tricolor gracias al apoyo de Ernesto Guerra, quien le dio la confianza necesaria y a quien considera un gran motivador y ganador.

Con Liga Deportiva Universitaria le fue excelente. “Encontré dirigentes de categoría y aquello me dio la solvencia necesaria para mostrarme por completo, a tal punto que me eligieron dos temporadas, en Quito, como el Mejor Jugador. Y eso que jugué tres años”.

También defendió a Liga de Portoviejo en su etapa de madurez. Incluso, aquel paso lo considera como una linda experiencia. “Hubo un gran plantel. Jugué por esos lares cerca de cuatro años y me gustó. Lo más importante es que siempre compraban mi pase. Nunca jugué a préstamo y cuando regresé a Emelec me volvieron a comprar”.

Pero Ecuador Figueroa nunca pasó inadvertido. Fuera de su excelente trato con el balón lo que lo hacía diferente era su forma de vestir. Su estilo y marca lo diferenciaban de los demás.

“Era mi figura y la pinta que me manejaba. Era ‘lamparoso’. Tenía buen físico, pelo largo, malo que yo lo diga, pinta, era ‘anchetoso’, usaba pantalones chiquitos y apretaditos para enseñar mis piernas y la gente me gozaba por eso. Hasta llegaron a pensar que era ‘del otro equipo’. Incluso Jorge Lasso me decía que era creído y exhibicionista”, recuerda el ex jugador azul.

Lo apodaron ‘Tiburón’ y ese apodo se presta para indicar el porqué. “Tiburón nació en 1976. Alberto Spencer –que en paz descanse- llegó como técnico. En cierta ocasión se enteró que yo era hijo de Pedro Figueroa y que había jugado con él. Me dijo que deseaba visitarlo y con todo el plantel fuimos hasta Posorja, donde mi padre tenía su negocio. Todo el equipo comió marisco y al regreso ellos vieron que le llevaron a mi padre una carga de tiburones y se los regalamos a los muchachos. Desde ahí me pusieron tiburón”, relata el otrora defensa.

El mejor partido que jugó dice que “fue cuando llegó Omar ‘Pepona’ Reinaldi al Barcelona. Reinaldi se bajó del avión, jugó en Quito y marcó 3 goles. Luego en Guayaquil convirtió dos más y el siguiente partido era el Clásico. Entonces el Modelo se llenó por la ‘Pepona’, que fueron a verlo, pero al final terminaron aplaudiéndome a mí”, dice sacando pecho.

Dice que ese partido lo jugaron Eduardo García; Cotto, Jefferson Camacho, Ecuador Figueroa, ‘Memín’ Ortiz; Walter Cárdenas, Eduardo De María, Torres Garcés; Marco Guime, Américo Paredes y Juan Tenorio.

Lamenta no haber tenido la oportunidad de jugar en el exterior, pero tiene una excusa. “En ese entonces no nos paraban bola a los ecuatorianos y nadie apostaba por nosotros. Nos consideraban turros, aunque había jugadores de gran nivel”.

Actualmente sigue jugando fútbol y es uno de los refuerzos fijos en el grupo de los ‘viejos’ ya sean estos amarillos o azules. Y pese a los años sigue vistiendo sus tradicionales pantaloncitos cortitos y apretaditos. “Las chicas iban a verme jugar. Pese a la envidia de los compañeros y pese al tiempo, sigo intacto”.


Dice que ese partido lo jugaron Eduardo García; Cotto, Jefferson Camacho, Ecuador Figueroa, ‘Memín’ Ortiz; Walter Cárdenas, Eduardo De María, Torres Garcés; Marco Guime, Américo Paredes y Juan Tenorio.


Datos de vida

Gabriel Ecuador

Figueroa Rivas

Guayaquil, marzo 18 de 1953

Margarita Rivas

Pedro Figueroa

Hijos: Janeth (31), Johana (29), Ecuador (27) y Ecuador (13)

Estatura: 1,80 m

Peso: 168 libras

Ubicación: Defensa central

Inicios: Divisiones menores Emelec 1972

Primera división: Emelec 1973

Equipos: Liga de Quito 1979 – 1981

Emelec 1982

Liga de Portoviejo 1983 -1 987

América 1988 – retiro-

A manera de presentación

Antonio Azael Rodríguez Pazos, ecuatoriano, con 24 años de experiencia periodística, realizó sus estudios en la escuela fiscal Juan Montalvo No. 12, la secundaria en el colegio Teodoro Alvarado Oleas y su instrucción superior, en la Facultad de Comunicación Social (Facso) de la Universidad de Guayaquil.

En radio El Mundo efectuó sus primeros pinitos. Luego prestó sus servicios en emisoras como América, Guayaquil, Atalaya, Caravana, CRE, El Telégrafo, Perla y Súper K800.

Los diarios El Universo, Expreso, Extra, Meridiano, semanario Ovación, El Telégrafo y las revistas Estadio, Barce, Alguien tiene que decirlo, Onda Deportiva, Academia de Fútbol Alfaro Moreno fueron testigos de sus escritos que tienen un lenguaje ágil y sencillo.

Prestó sus servicios en ETV Telerama, cadena televisiva que le abrió las puertas en el programa deportivo Competencia donde ganó más experiencia en un campo en el que no había incursionado.

El periodismo deportivo también lo compartió con la cátedra. Fue profesor en los colegios Virgen de Monserrate, Unidad Nacional, Eloy Velásquez Cevallos, Speedwriting, Imelda Romo de Márquez y Ciudad de Latacunga.

Por su trayectoria el Honorable Congreso Nacional le otorgó un reconocimiento por su altruista labor educativa y periodística. Fue integrante activo de la Asociación de Boys Scout del Ecuador y candidato a la presidencia del Colegio de Periodistas del Guayas. Actualmente es presidente del Círculo de Periodistas Deportivo del Ecuador –Núcleo Guayas-.

Sus conocimientos se ampliaron con cursos y seminarios internacionales que aumentaron su experiencia.

Como periodista en sus diferentes sitios de trabajo, viajó a Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Venezuela, Perú, Colombia, Estados Unidos, Italia, España y Alemania para realizar coberturas de los torneos más importantes como Copa Libertadores, Copa América y Mundial de Fútbol.

Tratando de cumplir el juramento periodístico, de estar siempre en el lugar de los hechos, viajó a Europa para narrar en forma detallada las vivencias de nuestros compatriotas en el libro No todo lo que brilla es Europa.

Pero su “graduación” como periodista fue el Mundial de Fútbol Alemania 2006, donde cubrió la cita balompédica más importante del planeta llevando una información veraz y oportuna para todos los lectores de diario El Telégrafo. Incluso, previo al certamen, fue el único periodista de medios impresos que estuvo en el sorteo.

Las Manos de América es la continuación de Las Manos del Ecuador, que tuvo una acogida extraordinaria a nivel nacional e internacional. Esta obra sería el quinto libro que publica Antonio Azael Rodriguez Pazos. Antes escribió No todo lo que brilla es Europa, El caro precio de un Mundial y Reportajes de fin de siglo.