El maesrtro
Su infancia y juventud la paseó por la avenida 6 de diciembre allá en Esmeraldas de donde es oriundo. Equis días tomó su mochila y se mandó a cambiar. Aterrizó en Guayaquil llenó de ilusiones. Sabía que podía triunfar dándole a la redonda. Y así fue.
Es que Vilmar Enrique Achilie Valencia salió y perteneció a la famosa “cantera esmeraldeña”. De esa generación donde los jugadores de la tierra verdes mandaban en el balompié ecuatoriano.
Por su fortaleza física, despliegue, pundonor deportivo y sobretodo entereza para enfrentar a cuanto rival le salía por delante.
Achilie no es un improvisado en el fútbol. Proviene de una familia de futbolistas que dieron que hablar en el concierto balompédico nacional. Jimmy y Óscar –el diablo-, hermanos, también dieron que hablar en varios elencos del país.
Enrique Achilie -30 noviembre 1959- y punto de cumplir 49 años dice sentirse satisfecho de su paso por el apasionante mundo de la redonda. Indica que cosechó gratos amigos y que aún los recuerdos permanecen intactos.
Añade que si volviese a vivir estaría nuevamente atrás del balón. Cercando al rival y respirándole en la oreja.
De su estilo dice aquello se lo deja a los periodistas para que lo califiquen pero entre líneas argumenta que fue elegante y fino. Limpio. En el mano a mano siempre salía ganador y que cuando tocaba luchar nunca se daba por vencido. Por arriba nadie le ganaba por abajo “moría” de pie.
Compañero de Wilson Macías, Freddy Bravo, Luis Capurro, Carlos Muñoz (+), Pedro Mauricio Muñoz, David Bravo, Macedo, Newton, Noé, entre otros.
“Tuvo la suerte de rodearme de un gran grupo de jugadores que estuvieron presto para mostrar una solidaridad única dentro y fuera de la cancha. Al margen de lo deportivo siempre guardo gratos recuerdos de ellos”.
Hoy y alejado de las canchas su labor ya no es de defensa central sino de protector. La oficia de seguridad personal la misma que uno puede dar a conocer “no puedo decir a quien pero es una persona importante en Guayaquil”, señala mientras sonrié y pide tomarse una foto con su pana del alma (Filiberto Rodríguez).
Achilie también defendió a Everest, 9 de Octubre, Universidad Católica, Técnico Universitario y estuvo a punto de fichar por Deportivo Quito. También tuvo un paso fugaz por Canadá donde no descuidó su estilo de juego.
En cuanto a los técnicos dice que fueron algunos. “Unos buenos y otros malos”. Entre los buenos lo señala Eduardo Macías y Luis Santibáñez. El primero de los nombrados lo llevó a ser preseleccionado de Ecuador.
Lo apodaron “El maestro”. No sabe porqué lo llamaron así pero le gustaba. Como que le daba mayor importancia. “Del partido que más recuerdo fue uno contra Deportivo Cuenca. Fue un partido bravo. Nos dieron con todo pero salimos airosos. Me partieron el labio y toda la sangre empapó mi camiseta. Esa camiseta aún la tiene mi padre como recuerdo de ese cotejo”.
Del directivo que lo marcó asegura que Nahín Isaías fue un caballero con ellos. “Nos daba buenos premios, ganábamos bien y nos hacía valer como jugadores. Cierto día ganamos un cotejo y nos prometió un premio. Logramos el objetivo y nos dio unas tarjetas para ir a comprar lo que desea a sus almacenes pero la señorita que nos atendió no me creía. Entonces le reclame a don Isaías –que en paz descanse- y el me acompañó hasta el almacén, despidió a la señorita y me duplicó los productos. Ese jefe fue bacán”, asegura “El maestro”.
Lo agridulce del fútbol fue el momento que pasó con Ernesto Guerra cuando éste quiso “llevar su parte por ser titular” dice. “El profesor Guerra fue muy bueno pero luego quería llevar por estar en el terreno de juego y eso no va conmigo. Por eso tuve problemas para fichar por Deportivo Quito ya que cuando iba a arreglar con ellos Guerra era el técnico y mejor ahí quedamos”.
Y en cuanto a lo agradable comenta que le agradó tener como compañero al “Bacán” Delgador. “Carlos llegaba del El Nacional y era el arquero del momento. Un jugadorzazo y un amigo especial. Me dio mucho gusto haber sido su compañero”, manifiesta.
Vilmar Enrique Achilie Valencia sigue siendo el mismo. Vive por la urbanización Florida Norte. Ahí habita. Soñando lo que en un tiempo fue y ya no será. Sin embargo en su rostro se refleja el amor por la número cinco la misma que extraña como nadie.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
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