lunes, 20 de octubre de 2008

´Cabezón´ de mil y un batallas

Atravesaba el mejor momento de su carrera deportiva. Pero una malintencionada jugada, en Copa Libertadores de 1990, por parte del jugador brasileño Coimbra, lo marginó de las canchas por año y medio. El diagnostico de la agresión: rodilla, meniscos, ligamentos rotos.
Aquella acción lo marcó para siempre a Kléber Emilson Fajardo Barzola quien retirado de las canchas dice que no se quiere acordar de aquella maniobra que casi le cuesta su actividad deportiva.
“Fue una lesión que marcó mi carrera en un antes y un después”, dice el balzareño (nacido en Balzar – Guayas) al esquivar la pregunta. Sin embargo la recuerda como si fuera ayer.
“Iba a la disputa con Coimbra. El llegó a parar una pelota, le rebotó un poco y perdió el control de la misma. Al verse en aprietos va con las dos piernas, pelota y todo y me golpea. Me lesionó la rodilla, meniscos, ligamentos. Fue en una jugada con mala intención, alevosa y desleal”, dice.
De su agresor espera que la justicia divina lo perdone por qué él no lo hará. La prensa brasileña misma lo tenía a Coimbra como un jugador rudo, ´hachero´, malintencionado.
En todo caso ´El Cabezón´ -como lo apodaron- dice que prefiere acordarse de cosas gratas. De sus momentos agradables que vivió en la tienda millonaria y de sus títulos que alcanzó defendiendo la blusa azul y plomo.
Pero Fajardo llegó al balompié de las divisiones inferiores de Emelec. Debutó en primera división en 1984 en un Emelec - Deportivo Quito. Fue titular en la selección Juvenil Ecuatoriana que disputó el Sudamericano Sub 19 en Paraguay en el 85, igualmente con la selección Preolímpica sub23 en Bolivia. Debutó con la Selección mayor en el 87 (Uruguay 2 - Ecuador 1). Disputó la Copa América del 87 en Argentina y la de Brasil en el 89. Defendió en 36 ocasiones a la Tricolor. Y en las Eliminatorias al Mundial Italia 1990 y USA 1994.
Pero su historia cuenta que llegó a los tres añitos a Guayaquil. De inmediato pasó a vivir a un sector caliente, bullanguero y pelotero como lo es Cuenca y la 15. Precisamente ahí fue que se dedicó a ir atrás de un balón.
Dos piedras en forma de arco, la vereda también vale y uno de los dos equipos tenía que sacarse la camiseta para poder identificarse fueron sus inicios hasta que lo inquietó una convocatoria millonaria a engrosar sus filas.
Se probó y se quedó. Agradó a los técnicos de turno y pese a que le gustaba jugar como delantero tuvo que adaptarse en el medio campo. Como hombre de corte. De esos que se ´comían´ el terreno de juego. Polifuncional. Agresivo cuando el momento se presentaba. Atrevido para volcarse al ataque y cuando se trataba de defender que no se quepa la menor duda que lo hacía sin despeinarse.
“Viví en un barrio fútbolizado. Donde la prioridad era la pelota. El indor. Ahí nació este cariño por la redonda. Y como era de esperarse llegaron los partidos en los intercolegiales donde logré destacar”, cuenta.
De su llegada a Emelec argumenta que Eduardo De María cumplió un papel fundamental. “Me vio jugar y le gustó la manera de desenvolverme”, manifiesta.
“Al principio jugaba de delantero, luego de defensa hasta que me ubicaron como volante y la verdad que me sentí bien en ese puesto”.
Kléber Fajardo fue considerado como el mejor jugador, en su puesto, por varios años. Aquel desenvolvimiento lo convirtió en especie de ídolo en la tienda azul. Y ese mismo esfuerzo lo llevó ha ser fijo en la Selección Nacional por varios años.
Lamentablemente la lesión que sufrió lo alejó de las canchas. Lloró y sufrió como no tienen idea. Pero la fuerza de voluntad y el deseo de retornar fue la mejor ayuda que pudo tener para recuperarse.
Dos operaciones una en Guayaquil y otra en España, Madrid, marcaron la vuelta del ´Cabezón´. “La verdad es que creí que nunca iba a regresar al fútbol. Mi rodilla estaba echa pedazos y mi voluntad personal por los pisos. Pero el apoyo familiar y de las personas que estuvieron pendiente de mi fueron valiosas al momento de irme a España a recuperarme”, asevera.
Los expertos dicen que la mejor virtud de Kléber, como futbolista, era estar siempre donde faltan los demás. Tácticamente muy disciplinado, técnicamente muy capaz. Demostrando siempre mucha personalidad y que la pelota siempre esté en sus botines.
Fajardo tuvo un paso fugaz por el Olmedo de Riobamba y se retiró en el Audaz Octubrino de Machala.
A la hora de armar su alineación ideal cuando defendió a Emelec no duda ningún momento en formar con: Isarael Rodríguez, en el arco; Jorge Fraijoó, Iván Hurtado, Máximo Tenorio y Luis Capurro, en la defensa; Kléber Fajardo, Marcelo Morales, Enrique Verduga y Edú, en el mediocampo; Raúl Avilés y De Lima.
“Queme disculpen los compañeros pero esa es mi respuesta ante un grupo de compañeros de excelente calidad, técnica y entrega”, afirma.
De los Clásicos dice que todos fueron importantes pero se queda con uno donde Xavier Valdriz le atajó un penal a Tonihno Viera y aquello los dirigió al campeonato. Con la selección cuenta pasajes agradables pero todo aquello quedó en un simple recuerdo y que no desea recordar porque se pone nostálgico.
Actualmente es técnico de fútbol. Graduado en esta especialidad. Dirige las divisiones menores de River Plate con sobra de merecimientos. “Los frutos llegaran poco a poco. Lo importante es que hay seriedad por parte de los directivos y eso es valioso cuando se trata de encontrar nuevos valores”.
También la oficia de comentarista deportivo en radio Caravana donde dice que descubrió un campo nuevo para él pero que se le hizo fácil por la experiencia adquirida en el campo de juego.
En todo caso Kléber Fajardo sigue gritando y ordenando. Dirigiendo. Y metido de lleno en el fútbol donde dice que no espera salir por un buen tiempo.



Datos

Nombre completo: Kléber Emilson Fajardo Barzola
Apodo: Cabezón
Fecha de nacimiento: 1 de enero de 1965 (43 años)
Lugar de nacimiento: Balzar, Ecuador
Posición: Volante de corte
Altura: 1.71 metros
Partidos internacionales: 36
Año del debut: 1984
Club del debut: Emelec
Año del retiro: 1998
Club del retiro: Audaz Octubrino
Campeón con Emelec: 1988, 1993 y 1994.
Apodo: Cabezón
Hijos: 4, Andrea, Adriana, Kléber Andrés y Kléber Adrián.
Música: Variada, de todo un poco y todo de Ricardo Arjona.
Un gran jugador: Máximo Tenorio
Un ídolo: Jesucristo
El mejor amigo en el fútbol: El flaco Verduga,

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